Franco Mastantuono, la joya argentina fichada por el Real Madrid el pasado verano por unos 62 millones de euros, ha pasado de ser el gran descubrimiento de Xabi Alonso a atravesar un bache profundo marcado por irregularidad, presión social y dificultades para encontrar su sitio en el esquema blanco. Ahora, tocado física y anímicamente tras una pubalgia que le ha mantenido fuera desde noviembre, el joven de 17 años busca resurgir de cara al duelo ante el Real Betis, uno de los partidos destacados del boleto de La Quiniela del próximo fin de semana.

De promesa estelar a decepción inesperada

El arranque de Mastantuono en el Real Madrid fue ilusionante: titular en seis de sus primeros siete partidos, forzó penales clave como ante el Kazajistán y mostró personalidad en escenarios europeos, ganándose elogios por su gen competitivo y su capacidad para asumir responsabilidades pese a su juventud. Xabi Alonso depositó una confianza absoluta en él desde el minuto uno, viéndole como un mediapunta con desequilibrio, visión y llegada desde segunda línea que podía complementar a los grandes referentes del equipo. Sin embargo, el curso ha tomado un giro negativo: de asentarse como titular indiscutible pasó a un rol residual, con apenas minutos en citas clave como ante Alavés o Sevilla, y una sensación general de que no vibra ni genera el impacto esperado en el aficionado.

Presión, lesiones y la competencia interna

La presión social del Bernabéu ha pesado como una losa sobre el argentino, que admitió en entrevistas que su techo está lejos de haber llegado y que necesita tiempo para adaptarse a la exigencia implacable del club, donde cada error se magnifica y cada partido es una final. Una pubalgia detectada a principios de noviembre agravó el problema: desde su ausencia, el Real Madrid ha mostrado altibajos notables en el rendimiento colectivo, con datos que revelan una caída en la intensidad y en la capacidad de desborde por banda derecha, su demarcación habitual. A ello se suma la competencia feroz: Rodrygo recuperó protagonismo, Nico Paz asoma como alternativa y el staff de Xabi exige más intentos, más riesgo y menos desapariciones en los momentos calientes, dejando al chico en una posición de caminar sobre el alambre.

Xabi Alonso decepcionado pero con fe

El técnico vasco, que apostó fuerte por Mastantuono como una de sus apuestas más ambiciosas del verano, ha mostrado signos de decepción clara, especialmente tras no exprimir su talento en amistosos como el de Talavera o en partidos ligueros donde se esperaba más liderazgo. Alonso prioriza el rendimiento inmediato en un contexto de alta exigencia, pero en Valdebebas aún confían en su potencial a largo plazo, viendo el bache como parte natural de la adaptación de un jugador que pasó de River Plate a la élite mundial en meses. El desafío para el entrenador pasa por recuperar su chispa mental y futbolística, integrándolo sin forzar para no quemarlo prematuramente en un vestuario lleno de estrellas.

Oportunidad ante el Betis en La Quiniela

El próximo duelo liguero ante el Real Betis en el Santiago Bernabéu, programado para el 4 de enero y destacado como uno de los grandes atractivos del boleto de La Quiniela, se presenta como el escenario ideal para que Mastantuono reclame minutos y demuestre su valía. Con el Madrid líder invicto en buena parte de la tabla y el Betis en zona media con problemas sin Isco, Xabi podría optar por rotaciones que den oxígeno al argentino, permitiéndole generar desequilibrio en banda, asistir o finalizar en un partido donde los blancos buscan consolidar su dominio. Para los apostantes, su presencia podría inclinar lecturas ofensivas con más goles o asistencias madridistas, mientras que para Mastantuono supone una ventana clave para salir del bache, recuperar confianza y recordarle al mundo por qué el Real Madrid pagó una fortuna por él justo cuando 2026 arranca con todos los focos sobre su resurgir.