El Celta llega al Sánchez-Pizjuán en clara línea ascendente y con argumentos deportivos y estadísticos para creer en un resultado positivo ante un Sevilla en crisis, en uno de los partidos destacados del boleto de La Quiniela del próximo fin de semana. El equipo de Claudio Giráldez ha encontrado por fin continuidad en su juego, suma puntos con más regularidad y transmite justo lo contrario que su rival: orden, confianza y una sensación creciente de solidez competitiva.

Un Celta al alza, un Sevilla en caída

El cuadro celeste ha dado un giro notable respecto al inicio de curso, con una mejoría evidente en defensa y un ataque que, sin ser desbordante, sí es mucho más eficiente que hace unos meses. La presión coordinada, las líneas juntas y un mejor aprovechamiento de las transiciones han convertido al Celta en un rival incómodo, capaz de discutir la pelota y de castigar a equipos que atraviesan dudas, como es el caso del Sevilla de Almeyda.

Mientras el Sevilla encadena derrotas, una imagen frágil y un problema evidente para cerrar partidos en casa, el Celta llega con el viento a favor: victoria contundente ante el Valencia, sensaciones al alza y la confianza de un vestuario que ha dejado de mirar solo hacia abajo para pensar en consolidarse lejos del descenso. Esa oposición de dinámicas convierte el choque de Nervión en un examen ideal para medir hasta dónde llega el crecimiento celeste.

Nervión, un estadio donde el Celta suele sumar

Más allá del momento de forma, las estadísticas recientes invitan al optimismo en Vigo. El Celta ha puntuado en tres de sus últimas cuatro visitas ligueras al Sánchez-Pizjuán: dejando fuera la derrota del pasado curso, los celestes firmaron una victoria y dos empates en sus tres anteriores apariciones en Nervión. Ese 1 triunfo y 2 igualadas dibujan un patrón claro: al Sevilla se le atraganta un Celta que se siente cómodo en un contexto de presión local y que sabe manejar marcadores cortos.

Estos precedentes, sumados al mal momento hispalense, refuerzan la idea de que el partido no tiene un favorito tan claro como podría parecer mirando solo el nombre de los clubes. El Celta ha demostrado personalidad en escenarios grandes y no se arruga a la hora de tener la pelota o de esperar replegado para salir rápido, dos registros que ya le han dado réditos en Nervión.

Un partido marcado en La Quiniela

En clave Quiniela, el Sevilla–Celta se presenta como uno de los encuentros más abiertos del boleto del fin de semana. El signo “1” ha dejado de ser un fijo automático en los partidos del Sevilla como local, mientras que el “X2” gana adeptos entre quienes miran tanto el estado de forma como los precedentes de los gallegos en el Sánchez-Pizjuán.

Para el Celta, puntuar de nuevo en Sevilla sería confirmar su buena racha, seguir tomando aire respecto al descenso y enviar un mensaje claro de que el trabajo de Giráldez empieza a consolidarse en los resultados. Para los apostantes, en cambio, el duelo es de esos que obliga a pensar: dinámica celeste positiva, estadísticas recientes favorables y un rival sumido en dudas convierten este partido en uno de los más interesantes –y menos obvios– del boleto de La Quiniela.