El Espanyol ha levantado el pie del acelerador justo cuando había logrado instalarse en la zona noble de la tabla: tres tropiezos consecutivos –derrota en el derbi ante el Barcelona, empate frente al Levante y caída este fin de semana contra el Girona– han frenado en seco la inercia de un equipo que llegó a mirar a la Champions. Pese a todo, los blanquiazules retienen por ahora la quinta plaza y ya enfocan el sábado ante el Valencia como la oportunidad perfecta para cortar la sangría y volver a la senda del triunfo.​

Del subidón europeo al frenazo

El Espanyol venía compitiendo como uno de los bloques más fiables del campeonato, sólido atrás y con pegada suficiente para sacar adelante partidos igualados. Sin embargo, la derrota en el derbi frente al Barcelona supuso un golpe anímico que se ha traducido en un empate posterior ante el Levante y en la derrota ante un Girona en clara línea ascendente. El problema no es solo de resultados, sino de sensaciones: el equipo llega menos y concede más que hace un mes.​

Valencia, partido para medir el carácter

El próximo sábado el Espanyol recibe al Valencia en un duelo que llega en el momento justo: rival herido, instalado en la zona baja, y escenario inmejorable para reengancharse a la parte alta. En clave vestuario, el mensaje es claro: ganar o ganar para no poner en riesgo una quinta plaza que hasta hace poco parecía el suelo y no el techo de este proyecto. Para la afición, el partido se vive casi como una final encubierta para evitar que la mala racha derive en crisis.​

Un duelo clave en La Quiniela

En el boleto de La Quiniela, el Valencia-Espanyol en Mestalla se convierte en uno de los choques más delicados de la jornada: el equipo ché, en plena lucha por salir del pozo, recibe a un Espanyol mejor clasificado pero en mala dinámica reciente. El signo tiende al 1 por factor campo y urgencia local, aunque muchos quinielistas no descartan la «X» ante la pérdida de fuelle perico y su racha de tres tropiezos seguidos. Para quienes siguen la competición semana a semana, el Espanyol deja de ser «fijo» y pasa a perfilarse como posible fuente de sorpresa en un Mestalla donde el ambiente será de final por la permanencia.​