El Atlético de Madrid vive en modo persecución, con el Villarreal todavía en el punto de mira y la sensación de que cada jornada liguera es una final por la tercera plaza. La última victoria por la mínima en Liga mantiene a los de Simeone enganchados a la zona noble y refuerza la idea de un equipo que, sin brillo constante, sigue siendo tremendamente competitivo en los marcadores cortos. Con ese hilo de confianza, el Atlético se asoma hoy a Estambul con una misión clara: ganar al Galatasaray para encarrilar el pase a octavos de final de la Champions y despejar dudas europeas cuanto antes.

A un paso del Villarreal en LaLiga

En el campeonato doméstico, el Atlético sigue sumando de tres para no perder la estela de un Villarreal muy sólido, que no pisa el freno, pero que la próxima jornada se las verá con el Real Madrid. El triunfo ajustado de la última jornada encaja en el manual del Cholo: portería a cero, esfuerzo colectivo, un gol que vale oro y la sensación de que el resultado está por encima de todo. La distancia con el Submarino Amarillo todavía obliga a no fallar, pero el calendario ofrece margen para que, si el equipo mantiene la fiabilidad defensiva, pueda presionar de verdad a un rival que llega lanzado.

Galatasaray, examen de carácter en Europa

El duelo en Turquía es mucho más que una simple fecha de la fase de grupos: un test de carácter en un estadio infernal, donde el Atlético sabe que una victoria le pondría de cara la clasificación a octavos. Sumar tres puntos hoy significa, además, ganar tranquilidad para el tramo final de la liguilla y poder gestionar mejor las rotaciones pensando en LaLiga. Un tropiezo, en cambio, reabriría viejos fantasmas europeos que este proyecto no se puede permitir.

Sorloth se enchufa, Julián se apaga

En clave individual, el gran titular está siendo el retorno del mejor Sørloth. El delantero noruego vuelve a ofrecer lo que el equipo necesita: juego de espaldas, trabajo sin balón, desgaste constante de las defensas rivales y, sobre todo, gol en los momentos clave. Su presencia ha devuelto profundidad y referencia al ataque rojiblanco.

En el lado opuesto aparece Julián Álvarez, lejos de su versión más afilada: varios partidos sin marcar, menos incidencia en zona de remate y cierta desidia en gestos y lenguaje corporal que no pasan desapercibidos ni para el cuerpo técnico ni para la grada. Ese contraste convierte cada alineación en un pequeño debate interno: el delantero que empuja con rendimiento frente al que vive de un crédito pasado que se agota.

Un equipo que pesa en La Quiniela

En La Quiniela, el Atlético se mantiene como uno de los “fijos” clásicos cuando juega en casa, pero su versión más práctica y los altibajos ofensivos hacen que, lejos del Metropolitano, muchos apostantes valoren la doble oportunidad. Hoy, en clave europea, su resultado marcará también la percepción de cara al próximo boleto liguero: un Atlético sólido en Estambul reforzará la confianza en los signos a favor; un tropiezo abrirá la puerta a más casillas con “X” o sorpresas alrededor del conjunto del Cholo. Para bien o para mal, el Atlético sigue siendo uno de los equipos que más decide columnas.