Hay un patrón silencioso que empieza a repetirse en LaLiga: cuando un equipo no habitual en estos menesteres se asoma a Europa, al año siguiente la factura puede ser letal para la permanencia…

El peso de sumar una competición nueva y exigente

Para clubes no acostumbrados a jugar cada tres días, disputar Champions o Europa League multiplica ingresos y prestigio, pero también kilómetros, lesiones, presión y fatiga acumulada. Esa mezcla suele traducirse en ligas mucho más irregulares, plantillas cortas al límite y una caída de puntuación que desmonta cualquier pronóstico basado en la temporada anterior.

El precedente del Espanyol: del sueño europeo al descenso

El Espanyol vivió uno de los casos más claros: se clasificó para competir en Europa, disfrutó de noches grandes, viajes continentales y un aluvión de partidos extra… y al año siguiente acabó descendiendo. La exigencia de compaginar Liga y Europa sin una plantilla de primer nivel hizo que el equipo llegara exprimido a la segunda vuelta, con demasiados puntos perdidos ante rivales directos y una sensación constante de ir a remolque.

El Girona y el susto de la Champions

El pasado curso, el Girona vivió su estreno en la Champions por todo lo alto: fútbol atractivo, resultados inesperados y una exposición mediática inédita, pero con un precio que casi termina en drama. Tras su participación europea el equipo acabó salvándose por solo un punto, un aviso muy serio de lo que supone ese salto competitivo cuando no tienes la estructura de un grande. El calendario comprimido, el desgaste de jugar contra rivales de máximo nivel y el inevitable bajón físico se tradujeron en una segunda mitad de Liga llena de dudas, en la que el Girona dejó de ser ese “fijo de 1” que tanto había dado réditos en La Quiniela. Ahora, y tras haber deambulado por el desierto durante varias semanas, ha remontado el vuelo, pero esa pájara estuvo a punto de costarles la categoría.

El caso actual del Athletic: Europa pesa más de lo que parece

Lo que hoy le sucede al Athletic encaja en el mismo guion: después de tocar techo en Liga y entrar en Champions, el equipo se ha visto arrastrado por la exigencia de competir al máximo nivel cada tres días. El conjunto bilbaíno, que hace nada peleaba por plazas Champions con autoridad, ahora se ve más cerca del descenso que de Europa, atrapado en una dinámica de resultados pobres y en un evidente desgaste físico y mental. A nivel de sensaciones, el Athletic ha pasado de ser un bloque fiable y sólido a un equipo tenso, con dudas en los finales de partido y con una clasificación que ha encendido todas las alarmas.

Conclusión operativa para tu boleto

El caso del Espanyol, el susto del Girona tras la Champions y la situación actual del Athletic dibujan una misma advertencia para el quinielista: cuidado con sobrevalorar a los equipos que acaban de vivir su gran aventura europea. El año después suele ser mucho más cruel que la temporada del sueño y, si sabes leer ese patrón antes que el resto, puedes convertir la “maldición del año siguiente” en una ventaja competitiva para tu próxima Quiniela.