Valencia ha demostrado una resiliencia admirable: sentenciado por muchos tras caer en puestos de descenso, ha resucitado con dos victorias consecutivas que le sacan del pozo y abren la puerta a un optimismo cauto en LaLiga. Tras ganar al Getafe, venció el pasado sábado a un Espanyol europeo.

De la sentencia al renacer blanquinegro

Hace unas jornadas, el Valencia parecía abocado al abismo: instalado en la zona roja de la tabla, con un fútbol intermitente y un entorno cargado de dudas. Ese equipo vulnerable ha dado paso a una versión combativa que ha sumado en las tres últimas jornadas, destacando las victorias ante Getafe y Espanyol este sábado. Esos seis puntos han sido oxígeno puro, permitiendo al conjunto de Mestalla salir del descenso y encarar el futuro con algo más que esperanza. Además sumó ante el Elche hace tres jornadas, lo que le permite firmar 7 puntos de los últimos 9 en juego.

Las victorias que cambiaron la narrativa

El triunfo ante el Getafe fue el primer aviso de reacción, pero la victoria 3-2 frente al Espanyol en Mestalla ha sido el mazazo definitivo a los pesimistas. Competir ante un rival que llegaba en buena dinámica, remontar y gestionar la presión en un derbi regional han devuelto la fe al vestuario. Esta racha no solo suma puntos clave, sino que valida un cambio de chip: el Valencia ya no solo resiste, sino que empieza a morder cuando más lo necesita.

El Betis en el Villamarín: todo o nada

La próxima jornada pone a prueba esta mejoría con un desplazamiento durísimo al Villamarín, donde espera un Real Betis sólido y en la pelea por Europa, en uno de los partidos destacados del boleto de La Quiniela. Para el Valencia, lograr la tercera victoria consecutiva sería un punto de inflexión histórico: confirmaría la resurrección y daría un colchón de tranquilidad ante la zona baja. Pero una derrota blanquinegra, especialmente si los rivales por la salvación suman, volvería a apretar el nudo y pondría en jaque todo lo recuperado.

El Valencia ha pasado de sentenciado a resucitado en un suspiro, pero el Villamarín será el verdadero examen. Tres victorias seguidas transformarían la temporada; un traspié, en cambio, recordaría lo frágil que es la permanencia. Para tu boleto de La Quiniela, leer esta resiliencia a tiempo puede marcar la diferencia entre un pleno y una sorpresa amarga.