Hacía falta algo más que fútbol; hacía falta fe. Y el Real Oviedo la encontró en el momento más crítico. Tras cuatro meses de travesía por el desierto —120 días sin ver la luz de un triunfo—, el conjunto azul logró una victoria balsámica (1-0) ante un Girona que se vio superado por la urgencia y el empuje de un equipo que se niega a firmar su sentencia.

Un gol que vale una vida

El tanto de Ilyas Chaira en el tramo final del encuentro no solo supuso sumar tres puntos; fue un desfibrilador para una afición que empezaba a resignarse. Con esta, son ya tres victorias en el casillero de un Oviedo que, pese a seguir en la zona roja, ha demostrado que los brotes verdes de la segunda vuelta son una realidad.

La solidez defensiva y la capacidad de sufrimiento ante el asedio catalán confirman que el bloque ha recuperado la identidad competitiva que se extravió en una primera vuelta para el olvido.

El calendario como aliado: Vallecas y el factor Tartiere

La salvación sigue siendo un Everest, pero el camino se aclara con dos paradas clave en el horizonte inmediato. El Oviedo ha identificado dos «grietas» en el calendario que pueden cambiar el guion de la temporada:

  1. Rayo Vallecano (Vallecas): El próximo reto es en un escenario siempre eléctrico, pero ante un Rayo que atraviesa un momento de dudas. La irregularidad de los madrileños permite soñar con un botín a domicilio que confirmaría el cambio de tendencia.
  2. Athletic Club (Carlos Tartiere): Los leones visitarán tierras asturianas en horas bajas. Con un rendimiento lejos de San Mamés que ha dejado mucho que desear en las últimas jornadas, el Athletic se presenta como la víctima ideal para que el Oviedo encadene, por primera vez, una racha que le saque del pozo.

Ojo con el Oviedo en las próximas jornadas. La inercia psicológica tras romper una racha de cuatro meses suele ser un factor determinante. El «efecto bálsamo» podría convertir ese 2 en Vallecas o el 1 ante el Athletic en las sorpresas que revienten los boletos.

Conclusión: Prohibido rendirse

La distancia con la permanencia aún existe, pero el Real Oviedo ya no mira al suelo. La victoria ante el Girona ha servido para limpiar la mente y demostrar que, en el fútbol, cuatro meses de sombras se pueden disipar con una tarde de luz. Si el Oviedo sale vivo de Vallecas, el Tartiere será una caldera ante el Athletic para demostrar que la salvación es una cuestión de creer.