Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que el pesimismo se había instalado en las gradas de El Sadar. Un inicio de curso errático y una racha nefasta de resultados condenaron a Osasuna a habitar en las profundidades de la tabla, peleando cada domingo simplemente por no hundirse más en el pozo. Sin embargo, la llegada de Lisci a los mandos ha supuesto un giro de 180 grados en el proyecto, transformando un equipo dubitativo en un bloque rocoso y con las ideas claras.

Una racha para la redención

Los números no mienten: Osasuna ha logrado sumar puntos en 5 de los últimos 6 partidos. Este cambio de tendencia no es fruto de la casualidad, sino de una solidez competitiva que les ha permitido plantar cara a cualquier rival. En este periodo de gracia, los rojillos solo han hincado la rodilla ante el Girona, demostrando una madurez envidiable en el resto de sus compromisos:

Golpes de autoridad ante rivales directos: Victorias clave contra Alavés, Rayo Vallecano y Oviedo( en el descuento), duelos de «seis puntos» que han catapultado al equipo fuera de la zona de peligro.

Resiliencia ante los grandes: Empates de mucho mérito ante el Athletic Club y, el más reciente, este pasado fin de semana ante el Villarreal, confirmando que Osasuna ya no teme a los transatlánticos de la categoría.

Colchón de seguridad y mirada al frente

Gracias a esta excelente dinámica, el conjunto navarro ya respira con una tranquilidad que parecía impensable hace dos meses. Con el descenso ahora a 5 puntos de distancia, el objetivo ha pasado de la supervivencia a la consolidación. Lisci ha logrado que sus jugadores miren hacia arriba en la clasificación, liberados de la presión asfixiante de los puestos de castigo.

La mejoría defensiva y la optimización de los recursos ofensivos han convertido a Osasuna en uno de los equipos más «incómodos» de la categoría en este inicio de 2026.

Próxima parada: Balaídos (Fuera de Boleto de La Quiniela)

Este viernes, Osasuna tendrá una nueva oportunidad de prolongar su estado de gracia en su visita al Celta de Vigo. Al ser el partido adelantado de la jornada, no entrará en el boleto de La Quiniela, pero será un termómetro ideal para medir la ambición de este nuevo proyecto.

Aunque esta semana no podamos marcar el signo de Osasuna en el boleto, conviene no perderle la pista. La inercia ganadora de Lisci y la capacidad del equipo para puntuar ante rivales de la zona alta (como Athletic o Villarreal) convierten a los rojillos en un equipo «fetiche» para buscar variantes en las próximas jornadas. Si mantienen este nivel, dejarán de ser una sorpresa para ser una certeza en cada jornada.

Osasuna ha pasado de las dudas a las certezas. El «Efecto Lisci» ha devuelto la sonrisa a Pamplona y, lo más importante, ha demostrado que este equipo tiene fútbol de sobra para no volver a mirar hacia abajo en lo que queda de temporada