El fútbol, en su versión más caprichosa, le ha recordado al Girona FC que en esta Liga no se puede dar nada por sentado. Tras una espectacular progresión alcista que sacó a los de Míchel del pozo de la clasificación, el equipo ha vuelto a entrar en una zona de turbulencias. Lo que parecía un despegue definitivo hacia la zona tranquila se ha convertido en un «coitus interruptus» tras los últimos dos tropiezos, especialmente la dolorosa derrota del pasado fin de semana ante el colista, el Real Oviedo (1-0).
De la euforia al estancamiento
La temporada del Girona está siendo una montaña rusa emocional. Después de un inicio para olvidar, el equipo logró encadenar varios resultados positivos incluyendo tres victorias consecutivas que invitaron al optimismo. Sin embargo, cuando tocaba dar el golpe sobre la mesa para mirar a Europa, el motor se ha gripado:
–Empate ante el Getafe: Un punto que supo a poco en casa.
–Derrota en el Tartiere: Caer ante el último clasificado ha sido un jarro de agua fría que ha devuelto la «mosca detrás de la oreja» a la afición gerundense.
Con 25 puntos en el casillero, el Girona se encuentra en tierra de nadie, pero con el peligro soplándole la nuca. Están a un solo partido de poder respirar con alivio o de verse, otra vez, con el agua al cuello en la pelea por la salvación.
Cita de máxima tensión: El Sánchez-Pizjuán
El calendario no espera a nadie, y este sábado el Girona visita uno de los escenarios más imponentes de la categoría. El duelo ante el Sevilla no es solo un partido de tres puntos; es una prueba de madurez para el proyecto de Míchel.
Si ganan, relanzarán el vuelo y confirmarán que lo de Oviedo fue solo un accidente. Si pierden, las dudas sobre la irregularidad del equipo podrían empezar a pasar factura en el vestuario.
El Sevilla, que tampoco atraviesa su mejor momento histórico, será el termómetro perfecto para medir si este Girona tiene la piel lo suficientemente dura para evitar el sufrimiento en el tramo final del curso.
El Sevilla-Girona se presenta como uno de los partidos más indescifrables del boleto de La Quiniela para este fin de semana. El Pizjuán siempre empuja, pero el Sevilla actual es vulnerable. El Girona suele jugar mejor cuando tiene espacios, algo que podría encontrar en Nervión si los locales salen a morder.
El Girona viaja a Sevilla con la necesidad de demostrar que su lugar está en la zona media-alta y que el bache de enero es solo un mal recuerdo. Míchel tiene la palabra.