El fútbol tiene estas cosas: lo que hace un mes parecía un duelo desigual, hoy es una de las citas más peligrosas del boleto de La Quiniela. El Rayo Vallecano recibe al Real Oviedo en un Estadio de Vallecas que empieza a impacientarse. Mientras los madrileños se desangran en una racha nefasta, los asturianos han encontrado en su centenario la fuerza necesaria para gritar que la salvación es posible.
El Rayo, en caída libre
El equipo de Íñigo Pérez llega tras un enero negro. La última derrota ante el Real Madrid no fue sino la confirmación de un bache que ya dura demasiadas jornadas. El equipo ha perdido la alegría, ha dejado de ser ese bloque eléctrico en campo contrario y, lo que es peor, ha empezado a mirar con pavor hacia los puestos de descenso.
Para el Rayo, este partido es una trampa. No solo necesitan los tres puntos para cortar la hemorragia, sino que deben proteger un golaverage que podría ser oro puro en mayo. En el partido de ida, el 0-0 en el Tartiere dejó un sabor agridulce; el Rayo sobrevivió a un asedio, pero ahora, en casa, la obligación de proponer podría ser su peor enemigo ante un rival que vuela bajo.
El Oviedo: La inercia del «centenariazo»
Tras cuatro meses de sombras, el Real Oviedo ha visto la luz. La victoria ante el Girona (1-0) con gol de Ilyas Chaira ha sido mucho más que tres puntos: ha sido un cambio de chip mental. Los de Guillermo Almada ya demostraron en la primera vuelta que pueden tutear al Rayo (merecieron ganar en el Tartiere con aquel palo de Cazorla y un gol anulado), y ahora llegan a Madrid con la flechita hacia arriba.
El plan asturiano es claro: aprovechar la ansiedad de Vallecas. Saben que si aguantan el primer envite, los pitos empezarán a sonar y el Rayo se volverá vulnerable. Con la salvación a tiro de piedra, el Oviedo ve en este duelo la oportunidad de dar el «sorpasso» moral a la categoría.
Claves y Bajas: El tablero de ajedrez
Rayo Vallecano: La gran duda es ver si el equipo recupera la pegada de Isi Palazón y De Frutos, desaparecidos en las últimas jornadas. Se espera un once agresivo, pero con el miedo a las contras asturianas.
Real Oviedo: La solidez de Escandell bajo palos y el descaro de Ilyas Chaira son sus mejores armas. Almada ha logrado que el equipo sea solidario en el esfuerzo, y la veteranía de Santi Cazorla será clave para manejar los tiempos de un partido que se prevé de alta tensión.
Análisis para el Quinielista: ¿Variante a la vista?
Este es, sin duda, uno de los partidos más complicados de pronosticar.
- El 1 se basa más en el nombre y la categoría que en el momento actual del Rayo.
- La X es el resultado que más se ha repetido en sus últimos enfrentamientos y refleja el respeto mutuo.
- El 2 es la gran apuesta para los que buscan el pleno. El Oviedo llega enrachado y el Rayo está «tocado».