El Real Oviedo se agarra al Tartiere como punto de apoyo para creer en la salvación, y la visita del Athletic se presenta como una oportunidad tan peligrosa como ilusionante en uno de los partidos más atractivos del boleto de La Quiniela.
Un partido abierto… pese al favoritismo del Athletic
Sobre el papel, los leones son favoritos, tienen más fondo de armario, objetivo europeo y llegan de ganar al Levante, cortando una racha muy negativa. Pero no atraviesan su mejor momento anímico ni de juego, y eso equilibra mucho más el duelo de lo que sugiere la tabla. El Athletic sigue siendo un equipo vulnerable lejos de San Mamés, al que le cuesta dominar partidos ante rivales que juegan con la necesidad como gasolina.
El Tartiere como refugio y trampolín
Los de Almada quieren convertir el Tartiere en el centro de su reconstrucción. Ya lo demostraron ante el Girona en su último duelo en casa, donde lograron una victoria que devolvió algo de fe a la afición y al vestuario. Ese triunfo dejó una sensación clara, ya que cuando el Oviedo se siente arropado, compite y es capaz de tumbar a equipos mejor clasificados. Volver a esa versión intensa, solidaria y vertical será clave para poner en aprietos al Athletic.
Descanso obligado, energía extra
El hecho de llegar descansados por la suspensión del choque ante el Rayo, debido al estado del césped de Vallecas, añade un matiz importante. Mientras otros rivales acumulan minutos y desgaste, el Oviedo ha podido trabajar la semana con calma, preparar el plan de partido y recuperar piernas. En una plantilla corta que se juega la vida cada jornada, ese plus físico puede marcar diferencias en el tramo final del encuentro, cuando los detalles pesan más.
Un golpe sobre la mesa para creer
Para el Oviedo, este partido es mucho más que tres puntos. Ganar al Athletic significaría confirmar que la victoria ante el Girona no fue un espejismo. Además de enviar un mensaje directo a la zona baja: el colista está vivo y dispuesto a pelear hasta el final. También conectar de nuevo al oviedismo con el equipo, reforzando el ambiente de “final” en cada partido de casa. Ese “golpe sobre la mesa” es lo que busca Almada con un resultado que cambie el relato de la temporada, de la resignación al “sí se puede”.
El Real Oviedo llega al choque con la sensación de que, si da la campanada ante el Athletic, la salvación dejará de ser un sueño lejano para convertirse en un objetivo difícil, pero alcanzable.