El Real Oviedo vive al límite, aunque la reacción existe, pero sigue siendo insuficiente para abandonar el farolillo rojo y el calendario ya solo le ofrece finales, no simples jornadas de Liga.

Un punto de mérito que sabe a poco

El empate en Anoeta ante la Real Sociedad, después de ponerse 0-2 por delante y acabar sufriendo hasta el 3-3, refleja bien el momento del Oviedo. El equipo compite, es capaz de golpear primero incluso en campos grandes, pero no consigue sostener resultados ni transformar buenas actuaciones en victorias. Con 17 puntos en 24 jornadas, 3 triunfos, 8 empates y 13 derrotas, sigue último y a 8 puntos de la salvación que marca el Mallorca.

Reacción insuficiente y el peso del farolillo rojo

Las últimas semanas han traído cierta mejoría en juego y resultados (más empates, partidos más igualados), pero no alcanza para salir del pozo. Estar permanentemente como colista añade una capa extra de presión, cada error pesa doble y cada punto que se escapa, como en Anoeta, alimenta la sensación de oportunidad perdida. En el vestuario se asume que, si la dinámica no se convierte en victorias ya, la pregunta no será si el Oviedo baja, sino en qué jornada se consumará el regreso a Segunda.

Un partido pendiente y un calendario “a medida”

No todo son malas noticias. El Oviedo aún tiene un as en la manga, el partido pendiente ante el Rayo Vallecano, aplazado por el césped de Vallecas. Ganarlo le permitiría igualar los 25 partidos del resto y situarse en 20 puntos, metiéndose de lleno en la pelea por la permanencia. Además, tras recibir al Atlético de Madrid en el Tartiere, llega un tramo de calendario pensado para decidir el futuro: Rayo Vallecano (partido pendiente),Espanyol( en crisis), Valencia, Levante y Sevilla.

Cinco duelos directos, ante equipos que miran hacia abajo o llegan en crisis, que marcarán si el Oviedo sigue creyendo o baja definitivamente los brazos. Si saca una buena cosecha (tres triunfos, por ejemplo), cambiará por completo el panorama; si no, la permanencia se convertirá en un autentico milagro.

Todo son finales a partir de ahora

El mensaje es claro. ya no hay margen para especular. Cada partido es una final, tanto en el Tartiere como fuera, y la clave pasará por:

El Real Oviedo aún tiene vida matemática y un calendario que le da opciones reales de engancharse, pero el tiempo se acaba. Si en este bloque de partidos ante Rayo, Espanyol, Valencia, Levante y Sevilla no logra sumar fuerte, la temporada quedará reducida a esperar la jornada en la que se certifique un descenso que, a día de hoy, sigue demasiado cerca.