El Levante se ha vuelto a meter en serios problemas, después de asomar la cabeza con la reacción de enero, vuelve a hundirse en la zona baja y, ahora mismo, atraviesa una de las peores rachas de todo el campeonato.
Del amago de reacción al peor equipo del momento
Con la llegada de Lluís Castro, el Levante pareció reengancharse a LaLiga, una victoria en Sevilla, y un empate ante el Atlético precedido de un triunfo previo frente al Elche dibujaron un horizonte de esperanza. Pero desde entonces, todo son pasos atrás. Las cuatro últimas jornadas se han saldado con cuatro derrotas, lo que convierte al conjunto granota en el peor equipo del tramo reciente, incluso por detrás de un Real Oviedo colista que al menos ha logrado un empate y una victoria en este periodo.
Ese desplome ha borrado de un plumazo el efecto de aquella mini‑reacción. Donde antes se veía un equipo valiente, que salía del pozo, ahora se percibe de nuevo fragilidad, dudas y una preocupante incapacidad para puntuar, ni siquiera en el Ciutat de València.
Un calendario que no perdona: tres duelos directos
La parte positiva, si es que la hay, es que el Levante tiene por delante un calendario que le permite depender de sí mismo. En los próximos cuatro partidos se enfrentará a tres rivales directos por la permanencia: Rayo Vallecano, Deportivo Alavés y Real Oviedo.
Ante el Rayo, se mide a otro equipo tocado, que también está sufriendo la “maldición europea” y merodea el descenso. Frente al Alavés, el duelo huele a final anticipada: quien gane, respirará; quien pierda, se complicará media temporada. Contra el Real Oviedo, colista pero aún vivo, se jugará un choque de seis puntos, de los que pesan casi como dos jornadas.
Entre medias, tendrá un cuarto partido complicado (ante el Girona), pero la clave del futuro granota pasa, sí o sí, por ese tríptico de enfrentamientos directos.
O reaccionar ya… o que hablen las matemáticas
La situación es clara, con cuatro derrotas seguidas y la confianza tocada, el Levante necesita un punto de inflexión inmediato. Si no es capaz de sumar fuerte en esta serie de partidos ante rivales de “su Liga”, la permanencia empezará a depender más de las matemáticas que del fútbol.
Para el análisis de La Quiniela, este Levante ahora mismo es un equipo muy poco fiable como ganador, aunque juegue en casa.
Un candidato claro a ceder puntos frente a cualquier rival que llegue más enchufado.Un club que, eso sí, puede cambiar el relato si engancha un par de victorias seguidas ante Rayo, Alavés u Oviedo.
Castro tiene por delante el tramo que define temporadas y proyectos. O convierte al Levante en el equipo incómodo que se intuía tras su llegada, o estas cuatro derrotas pueden ser solo la antesala de un desenlace muy complicado en la lucha por la salvación.