El Atlético de Madrid vive instalado en una permanente montaña rusa. Cada jornada parece tirar una moneda al aire, y es que puede ser un equipo demoledor o uno plano y romo en ataque, una versión de auténtico Mr. Hyde que le impide tener una regularidad de campeón.
Un Atleti capaz de lo mejor… y de lo opuesto
Los de Simeone han demostrado que, cuando se enchufan, siguen siendo uno de los equipos más letales de Europa. Lo han probado en noches grandes, como ante Betis y Barcelona en Copa o contra el Brujas en la vuelta de Champions, con un equipo intenso, agresivo, que roba arriba y te devora en tres toques. En esas versiones, el Atlético corre, muerde y te somete, con un volumen de ocasiones que recuerda a sus mejores etapas recientes.
El problema es que esa cara no aparece cada fin de semana. Demasiadas veces el equipo se convierte en algo muy distinto, lento con balón, previsible por fuera, sin ruptura al espacio y con muy poca capacidad para generar ocasiones claras. Pasa del vértigo al atasco sin término medio, y esa dualidad se ha convertido en su identidad más reconocible en esta temporada.
La victoria ante el Oviedo y un golpe en la tabla
El triunfo frente al Real Oviedo ha sido clave para sostener el pulso en la parte alta y, sobre todo, para aprovechar el tropiezo del Villarreal ante el Barcelona. Ahora ambos comparten los mismos puntos, pero el Atlético aparece por delante en la clasificación, un detalle importante en la pelea directa por la tercera plaza, en la que hasta el pasado fin de semana dominaba el club castellonense, que además tenía un partido pendiente, que ya se resolvió. Son esos partidos en los que, sin brillantez extrema, el equipo sí consigue sacar adelante el resultado, algo básico para afianzar objetivos.
Más allá del juego, sumar de tres cuando el rival directo falla supone un golpe anímico a favor del Atleti. Reafirma la sensación de que, incluso en su versión menos vistosa, tiene recursos para ganar, ya sea por pegada, por oficio defensivo o por saber manejar los últimos minutos.
Objetivo: poner tierra de por medio con el Villarreal
Con el Barcelona y el Real Madrid en otro escalón en la pelea por el título, la batalla inmediata del Atlético pasa por certificar la tercera plaza. Distanciarse del Villarreal es la prioridad, cada jornada es un duelo a distancia en el que dejar puntos puede reabrir una pelea que ahora tienen encarrilada. El reto para el Cholo es claro: reducir el número de “partidos lotería” y acercar al equipo a esa versión reconocible, fiable, que concede poco atrás y no perdona arriba.
Si el Atlético consigue encadenar una serie de encuentros en su modo letal, la tercera plaza de LaLiga debería caer por inercia. Si vuelve a alternar caras, la temporada seguirá siendo una montaña rusa en la que nunca sabes qué Atleti vas a encontrarte, ni siquiera él mismo.
Esta jornada, en La Quiniela, el Atlético vuelve al Metropolitano para recibir a una Real Sociedad al alza, que sin duda, complicará las cosas a los rojiblancos si no logran mostrar su versión más competitiva.