El Real Madrid llega a esta recta final de temporada en una situación delicada: ya sin la Champions y con la Liga prácticamente escapada, solo un giro inesperado del campeonato evitaría que cerrara el curso en blanco.

Antes de visitar al Real Betis el próximo viernes, los blancos afrontan este martes en casa ante el Alavés uno de los partidos destacados de La Quiniela, con la obligación de recuperar sensaciones y, sobre todo, evitar que el tramo final se convierta en una cuesta abajo peligrosa.

ASEGURAR SUPERCOPA DE ESPAÑA

Más allá del golpe anímico de la eliminación europea, el equipo de Arbeloa todavía tiene un objetivo importante por asegurar: su presencia en la próxima Supercopa de España, el que podría ser el último objetivo del míster, que tras coger las riendas de manos de Xabi Alonso, apunta a que dejará el equipo a final de temporada.

Para ello, necesita certificar una plaza entre los dos primeros de LaLiga, algo que por ahora cumple, pero que no puede dar por hecho si encadena algún tropiezo. El Villarreal sigue al acecho y cualquier caída podría complicar todavía más el balance de una temporada que, a día de hoy, ya amenaza con quedarse muy lejos de las expectativas.

Ante el Alavés, por tanto, el Real Madrid no solo se juega tres puntos, sino también parte de su estabilidad competitiva en este final de campaña. Después de caer en Champions y con la Liga casi imposible, cada partido adquiere un peso extra para evitar que el cierre del año sea todavía más amargo.