El marcador de ayer en Chamartín dictó un 2-1 frente al Alavés que, en otras circunstancias, habría sido motivo de celebración, en uno de los partidos destacados del boleto de La Quiniela. Marcaron los dos, los nombres que ocupan todas las portadas: Kylian Mbappé y Vinícius Júnior. Sin embargo, la atmósfera en el feudo blanco no era de fiesta, sino de una extraña melancolía. Fue un triunfo que supo a poco, el reflejo de un final de temporada aciago para un Real Madrid que, salvo un colapso histórico y casi imposible del FC Barcelona, terminará el curso con las vitrinas de LaLiga vacías.

Mbappé: Un «Pichichi» en el desierto

Kylian Mbappé cerró el partido de ayer sumando un tanto más a su cuenta personal, alcanzando los 24 goles. Salvo sorpresa mayúscula de Muriqi en las jornadas restantes, el francés se coronará como el Pichichi de nuestra liga en su primer año.

Es una estadística envidiable, pero amarga. Mbappé llegó a Madrid para levantar títulos colectivos, no solo trofeos individuales. Ver al astro francés celebrar goles que ya no computan en la pelea por el título (con el Barça a 9 puntos de distancia) es la imagen de una victoria pírrica. Ha cumplido en lo personal, pero no ha logrado ser el factor diferencial que mantuviera al Madrid con vida en el campeonato doméstico.

Vinícius: La sombra de su mejor versión

Si lo de Mbappé es un éxito individual sin premio grupal, lo de Vinícius Júnior es, quizás, más preocupante para la parroquia blanca. Su gol de ayer ante el Alavés apenas maquilla una temporada donde el brasileño ha estado muy lejos de sus registros habituales.

Bajo la batuta de Álvaro Arbeloa, «Vini» no ha terminado de encontrar esa chispa de desborde y alegría que lo convirtió en el mejor jugador del mundo hace poco tiempo. Entre la irregularidad táctica y un equipo que parece haber perdido la fe en LaLiga demasiado pronto, el brasileño encara el final de curso con números discretos y la sensación de haber perdido un año de oro en su progresión.

Veredicto: Un balance gris

A falta de que se resuelva la «balada de Múnich», el curso blanco en España deja un regusto metálico. Mbappé será el máximo goleador y Vinícius sumará algún tanto más, pero sin la Cibeles en el horizonte, los goles de ayer en el Bernabéu sonaron más a despedida que a victoria.