La última jornada de LaLiga se convierte en una pesadilla para cinco equipos: Mallorca, Girona, Elche, Osasuna y Levante. Con el Real Oviedo ya descendido, quedan dos puestos más para caer a Segunda, y son precisamente estos cinco los que se juegan la permanencia o el descenso en los mismos 90 minutos, con todas sus miradas puestas en la tabla y en lo que ocurra en los otros campos.
Cinco equipos, un solo objetivo
Mallorca llega con 39 puntos, Girona con 40, y Elche, Osasuna y Levante comparten 42 unidades en la zona baja de la tabla. Esa igualdad convierte cada punto en oro y obliga a que todos intenten sumar, aunque el peor escenario es claro: el que no consiga los resultados necesarios caerá a Segunda, al menos de forma temporal, hasta que se vean los descuentos de punto.
La Liga ha reforzado la tensión al fijar todos estos partidos en la misma franja horaria, con el objetivo de que ninguno de los equipos conozca el resultado de sus rivales directos. Es un detalle de guion pensado para evitar que alguien juegue con el resultado de otro en la cabeza y para que la emoción sea máxima para afición y quinielistas.
El duelo de Montilivi, auténtica final
El partido más dramático de todos será el que enfrente a Girona y Elche en Montilivi. Aquí el escenario es claro: el equipo que salga derrotado quedará matemáticamente en descenso, con el empate siendo el peor enemigo del Girona, que solo tiene vida si consigue la victoria.
El conjunto catalán, con 40 puntos, no puede permitirse el empate ni la derrota, mientras que el Elche, con 42, tiene algo más de margen pero sigue muy expuesto. El duelo se convierte en una final por la permanencia y, también, en uno de los partidos destacados del boleto de La Quiniela, con todo el peso de una jornada que puede cambiar por completo el futuro de varios clubes.
Mallorca, Osasuna y Levante, otros frentes abiertos
Por fuera del Girona–Elche, el resto de duelos también acumulan tensión. El Mallorca, con 39 puntos, parte en clara desventaja y debe ganar al Real Oviedo y esperar pinchazos de arriba para mantenerse a flote. El Levante, con el mismo número de puntos que Osasuna, sabe que cualquier combinación puede ser decisiva, y ambos llegan a la jornada con el corazón en un puño.
Para muchos, la salvación puede pasar por “no perder” y que otros sí se vayan al pozo, por lo que el equilibrio entre pragmatismo y ambición será clave en todos los estadios. La jornada se juega con el mismo guion de suspense: cinco equipos, tres jornadas de descenso y dos plazas en juego.