La próxima Copa del Mundo no solo será la más grande de la historia por jugarse en tres países (Estados Unidos, México y Canadá), sino por un cambio estructural sin precedentes: la expansión a 48 selecciones. Atrás quedó el clásico formato de 32 equipos que nos acompañó desde Francia 1998, que, por supuesto, marcará el ritmo de los próximos boletos de La Quiniela.
A continuación, desglosamos cómo funciona esta nueva obra de ingeniería de la FIFA, qué cambia para el espectador y quiénes salen ganando (y perdiendo) con el nuevo tablero.
El Formato: ¿Cómo se juega ahora?
Inicialmente, la FIFA planteó hacer 16 grupos de 3 equipos, pero la idea se descartó rápidamente para evitar pactos mutuos en la última jornada (el famoso «pacto de El Molinón»). Finalmente, se aprobó mantener los grupos de 4 integrantes, lo que dispara el calendario.
Fase de grupos: Habrá 12 grupos de 4 equipos cada uno. Cada selección jugará 3 partidos.
El gran colador (Dieciseisavos de final): Aquí viene la gran novedad. Ya no clasifican solo los dos primeros. Para el nuevo cuadro eliminatorio avanzarán:
-Los 12 primeros de cada grupo.
-Los 12 segundos de cada grupo.
-Los 8 mejores terceros de la fase de grupos.
La ruta al título: Con 32 selecciones clasificadas a las rondas eliminatorias, se añade una ronda extra: los dieciseisavos de final (Round of 32). A partir de ahí, es eliminación directa tradicional hasta la final.
El dato clave: El torneo pasa de los 64 partidos habituales a un total de 104 partidos. Además, para ser campeón del mundo, una selección ahora tendrá que jugar 8 partidos en lugar de los 7 de toda la vida. La duración total del torneo se extiende a casi 40 días.
Reparto de plazas por confederaciones
¿De dónde salen las 16 nuevas selecciones? El aumento ha beneficiado enormemente a los continentes que históricamente tenían menos presencia:
| Confederación | Región | Plazas Directas | Incremento vs. 2022 |
| UEFA | Europa | 16 | +3 |
| CAF | África | 9 | +4 |
| AFC | Asia | 8 | +3.5 |
| CONMEBOL | Sudamérica | 6 | +1.5 |
| CONCACAF | Norte, Centroamérica y Caribe | 6 (incluye a los 3 anfitriones) | +2.5 |
| OFC | Oceanía | 1 | +0.5 (plaza directa garantizada) |
(Las dos plazas restantes se definen en un torneo de repechaje intercontinental).
¿A quién favorece este nuevo formato?
A las «clases medias» del fútbol mundial
Naciones competitivas que solían quedarse fuera por la rigidez de los cupos regionales ahora tienen alfombra roja. En África y Asia, donde el margen de error en las eliminatorias era mínimo, potencias locales respiran aliviadas. Además, permite debuts históricos como el de Uzbekistán.
A los gigantes en horas bajas
Con este formato, que una potencia histórica (como Italia en los últimos mundiales) se quede fuera de la cita continental mediante las eliminatorias se vuelve una misión casi imposible. Además, el hecho de que clasifiquen los 8 mejores terceros reduce al mínimo el riesgo de que un «grande» caiga eliminado en la fase de grupos por un tropiezo en el debut.
Al músculo financiero de la FIFA y los patrocinadores
Más partidos se traducen en más venta de entradas, más derechos de televisión, más días de consumo y una exposición masiva en mercados estratégicos (especialmente el asiático y el norteamericano).
Los grandes perjudicados: ¿El fin de la épica?
No todo es color de rosa. El nuevo formato genera dudas razonables entre los puristas:
Los futbolistas: El calendario europeo ya está saturado. Añadir un partido más de máxima exigencia y alargar el torneo a casi 40 días exprime aún más la salud física de los jugadores.
La devaluación de la fase de grupos: Al clasificar 32 de 48 equipos, la primera fase pierde dramatismo. Será difícil ver a grandes potencias eliminadas a las primeras de cambio, restándole esa sensación de «vida o muerte» que hacía apasionante la primera semana del Mundial.
Conclusión
La FIFA ha priorizado la democratización y la expansión global (y económica) del deporte sobre la exclusividad. Tendremos un Mundial más largo, con más historias «Cenicienta», pero también con el reto de mantener el nivel de entretenimiento en una fase de grupos que promete ser más benévola que nunca.