En un deporte que vive de los focos y la velocidad, a veces el protagonista inesperado es aquel que, sin hacer ruido, se convierte en una constante matemática. Mikel Oyarzabal ha dejado de ser solo una referencia en la Real Sociedad para transformarse en un fenómeno histórico dentro de la Selección Española.

Con su tanto ante Perú en el último amistoso, el eibarrés ha encadenado su sexto partido consecutivo viendo puerta con «La Roja», firmando una racha que no tiene precedentes en nuestra historia nacional.

Un instinto asesino que no entiende de rachas

La cifra impresiona, pero lo que realmente asusta es la naturalidad con la que Oyarzabal ha normalizado lo extraordinario. No es solo la cantidad de goles, sino la importancia de los mismos. Ha dejado de ser el jugador que completaba un esquema para convertirse en el ejecutor definitivo de Luis de la Fuente.

Ese instinto ante el gol, combinado con la inteligencia táctica que ha depurado durante años en Zubieta, lo coloca en una dimensión en la que muy pocos delanteros españoles han logrado habitar a lo largo de las décadas.

El argumento de autoridad para el Mundial

Su estado de forma no es una cuestión de racha pasajera, sino de un punto de madurez física y mental donde la portería rival parece haberse hecho más grande para él. En este Mundial 2026, donde el nivel de exigencia se elevará hasta cotas insospechadas, la figura de Oyarzabal se alza como el argumento de autoridad de España.

Mientras el mundo observa a las jóvenes estrellas y a los talentos emergentes, es el «10» de la Real quien está escribiendo su nombre en los libros de récords con la misma solvencia con la que ejecuta un penalti en el minuto 90.

El Pleno al Quince: La leyenda continúa

La gran incógnita ahora es cuánto tiempo puede sostener este ritmo frenético, pero lo cierto es que nadie en el vestuario español quiere que la racha se detenga. El estreno en el Mundial este fin de semana contra Cabo Verde ha sido el encuentro designado para decidir el «Pleno al Quince» de esta jornada de La Quiniela.

Todo apunta a que los ojos de los aficionados no solo estarán puestos en el marcador global, sino en ese rincón del área donde Oyarzabal acechará, con la mirada puesta en un séptimo partido consecutivo marcando que, de producirse, pasaría a ser parte de la leyenda eterna del fútbol español.