La Selección Española ya tiene su billete reservado para la gloria. Con una autoridad que confirma su condición de aspirante indiscutible al trono mundial, el equipo de Luis de la Fuente superó con solvencia a Francia (2-0) en una semifinal donde el orden táctico y la pegada en los momentos clave fueron los pilares del éxito.

Un triunfo gestado desde la firmeza

Desde el pitido inicial, España se mostró como un bloque compacto, anulando los circuitos creativos de los franceses y controlando el ritmo del partido. La victoria se cimentó en dos zarpazos que no dieron opción a la remontada gala:

El primer golpe: Mikel Oyarzabal, con su habitual sangre fría desde los once metros, adelantó a la Selección tras transformar un penalti que premió la insistencia del ataque español. Digne se llevó a Lamine por delante con una patada sin balón, que el arbitro no dudó en señalar.

El remate: En la segunda mitad, cuando Francia intentaba volcarse, Pedro Porro puso el broche de oro con un tanto de bella factura, asegurando el pase y desatando la euforia en Dallas tras una combinación de ensueño con Dani Olmo.

Con este triunfo, España no solo elimina a uno de los grandes favoritos, sino que refuerza su candidatura para alcanzar la segunda estrella de su historia. La madurez que ha mostrado el equipo durante todo el torneo, gestionando los minutos con una solvencia impropia de una fase tan estresante, coloca a los de Luis de la Fuente en una posición inmejorable de cara al último paso.

La espera por el contrincante

Ahora, toda la atención se traslada al encuentro de mañana entre Inglaterra y Argentina. La segunda semifinal promete ser un duelo de altura donde se definirá quién tendrá el honor —y el desafío— de medirse ante esta España que llega lanzada. Mientras los jugadores disfrutan de una merecida jornada de descanso, el cuerpo técnico ya analiza a los dos gigantes, sabiendo que, independientemente del rival, el plan de partido será innegociable: el control del esférico, la presión alta y la fe ciega en un bloque que ya se siente campeón.

La Final del Mundial se juega en La Quiniela

La Jornada 73 de La Quiniela culmina con un Pleno al 15 de trascendencia histórica: la gran final del Mundial de 2026. Este enfrentamiento, que decidirá si España logra levantar su segunda estrella, será el choque que determine el pleno en el boleto. El resto de la jornada se completa con el análisis de los partidos correspondientes a la Eliteserien de Noruega y la Allsvenskan de Suecia, ligas que continúan su curso habitual en pleno verano nórdico.