El nuevo Villarreal de Íñigo Pérez todavía busca su primera victoria. El conjunto amarillo ha comenzado la temporada 2026/27 con dos empates y una derrota y, pese a ofrecer momentos de buen fútbol y generar suficientes ocasiones para haber obtenido mejores resultados, está pagando especialmente cara su falta de acierto ante la portería rival.

La última prueba llegó en Mendizorroza. El Villarreal cayó por 1-0 frente al Alavés después de volver a quedarse sin premio en un encuentro en el que dispuso de oportunidades para puntuar. Los amarillos terminaron apretando a los vitorianos e incluso se encontraron con los postes, pero el gol de Lucas Boyé fue suficiente para condenar al equipo castellonense. Tres jornadas y ninguna victoria.

Un comienzo inesperado para un Villarreal que afrontaba la temporada con grandes expectativas y que todavía se encuentra en pleno proceso de adaptación al nuevo proyecto de Íñigo Pérez.

El gol se convierte en el gran problema del Villarreal

Los números permiten explicar buena parte de lo que está sucediendo.

El Villarreal ha realizado 44 remates durante las tres primeras jornadas de LaLiga y solamente ha conseguido cuatro goles. Necesita, por tanto, aproximadamente once disparos para encontrar la portería rival.

El dato resulta todavía más significativo teniendo en cuenta que dos de esos cuatro tantos han llegado desde el punto de penalti. No parece un problema de generación.

El Villarreal remató 12 veces en Santander, 13 en Madrid y hasta 19 frente al Alavés en Vitoria. De los 44 disparos acumulados, 19 encontraron portería, pero únicamente cuatro terminaron en gol. Un porcentaje demasiado bajo para un equipo que dispone de delanteros como Ayoze Pérez, Nicolas Pépé o Georges Mikautadze.

Precisamente Mikautadze, con diez intentos, es el futbolista amarillo que más veces ha buscado portería en este comienzo de campeonato. Pépé acumula siete remates y Ayoze, seis. Las ocasiones aparecen. Falta convertirlas.

El nuevo Villarreal de Íñigo Pérez necesita tiempo

El cambio de entrenador también supone un cambio de libreto. Íñigo Pérez aterrizó este verano en La Cerámica como sustituto de Marcelino después del excelente trabajo realizado en el Rayo Vallecano. Con él ha llegado una nueva idea futbolística y, como sucede prácticamente siempre que se modifica la identidad de un equipo, necesita tiempo para asentarse.

El técnico navarro busca un Villarreal más dominante, agresivo con balón y con una presión más intensa, una propuesta que requiere mecanismos diferentes a los utilizados durante las últimas temporadas. Hay momentos en los que el equipo ya consigue imponer esa idea. Pero todavía falta continuidad.

El propio Íñigo Pérez ha insistido en la necesidad de mejorar la gestión del balón cuando el equipo alcanza las inmediaciones del área rival y controlar mejor las transiciones defensivas. Dos aspectos especialmente importantes para un Villarreal que pretende asumir más riesgos y jugar durante muchos minutos en campo contrario. El problema es que el calendario no espera.

Tres partidos fuera de casa antes de regresar a La Cerámica

Existe también un factor que permite contextualizar este inicio. Los tres primeros partidos del Villarreal se han disputado lejos de La Cerámica. Santander, Madrid y Vitoria han sido las primeras estaciones de un equipo que todavía no ha podido jugar delante de su afición. Dos empates y una derrota conforman un balance mejorable, aunque quizá menos preocupante si se observa el contexto completo.

Especialmente porque el Villarreal está generando. Ante el Alavés volvió a demostrarlo. Tuvo ocasiones, acumuló 19 remates y terminó encontrándose incluso con los palos en su intento desesperado por conseguir el empate. Pero el fútbol no entiende de merecimientos.

Y después de tres jornadas sin ganar, la necesidad comienza a aparecer.

Villarreal-Deportivo: prohibido fallar en La Quiniela

La próxima jornada presenta una oportunidad perfecta para cambiar la dinámica. El Villarreal recibirá al recién ascendido Deportivo de La Coruña en La Cerámica en uno de los encuentros destacados del boleto de La Quiniela.

Será el estreno liguero de los amarillos delante de su afición y un partido en el que los tres puntos comienzan a adquirir una importancia especial.

El Villarreal necesita transformar las buenas sensaciones y las ocasiones generadas en victorias. Íñigo Pérez necesita tiempo para terminar de implantar su nuevo sistema, pero sumar ayudaría a acelerar cualquier proceso de adaptación.

Frente al Deportivo, el conjunto amarillo tendrá la oportunidad de demostrar que el problema era simplemente cuestión de puntería.

Después de 44 remates, cuatro goles y tres jornadas sin ganar, La Cerámica espera que a la cuarta llegue por fin la primera victoria.