El Alavés quiere demostrar que la derrota ante el Racing fue únicamente un tropiezo después de convertirse en una de las grandes revelaciones del inicio de LaLiga. Enfrente estará un Valencia colista y profundamente renovado tras la destitución de Carlos Corberán, la salida de Ron Gourlay y la llegada de Braulio Vázquez a la dirección deportiva. Óscar Sánchez dirigirá de manera interina a un equipo que necesita una reacción inmediata.
Hace apenas unos días, el Alavés-Valencia parecía destinado a convertirse en el juicio definitivo a Carlos Corberán. Ya no será así. La derrota valencianista en Sevilla terminó precipitando los acontecimientos y el club ha decidido ejecutar una profunda remodelación deportiva antes de viajar a Mendizorroza. Corberán ha sido destituido, Ron Gourlay también abandona su cargo como CEO de Fútbol y Braulio Vázquez regresa al Valencia para liderar la nueva estructura deportiva.
El escenario cambia, pero no los problemas que arrastra el equipo. El Valencia continúa como colista con un punto de 15 posibles, cuatro derrotas consecutivas, un solo gol marcado y diez recibidos. Ahora deberá intentar transformar el terremoto institucional en una reacción sobre el césped ante uno de los equipos que mejor ha comenzado el campeonato.
El Alavés quiere recuperar inmediatamente su línea ascendente
La primera derrota del curso llegó en El Sardinero. El Alavés incluso comenzó por delante gracias al gol de Ville Koski, pero Zabiri apareció con un doblete para remontar el encuentro y entregar al Racing el 2-1 definitivo. Fue el primer frenazo de un equipo que había llegado a Santander con diez puntos de doce y todavía sin conocer la derrota.
El tropiezo no debería esconder su excelente comienzo. Los vitorianos habían ganado tres de sus cuatro primeros encuentros y se habían instalado en la zona alta de la clasificación contra muchos pronósticos. La solidez y competitividad mostradas durante este arranque han convertido al equipo de Quique Sánchez Flores en una de las grandes revelaciones de LaLiga.
Especialmente importante está siendo el factor Mendizorroza. El Alavés ha ganado sus tres partidos disputados como local, frente a Getafe, Villarreal y Osasuna. Nueve puntos de nueve que ayudan a explicar su magnífico comienzo y que convierten el desplazamiento en un desafío todavía mayor para un Valencia necesitado.
El Valencia cambia de entrenador antes de visitar Mendizorroza
La derrota por 1-0 ante el Sevilla terminó con el crédito de Corberán. El entrenador había conseguido salvar al Valencia después de asumir el equipo en una situación muy complicada y posteriormente fue renovado hasta 2028, pero el pésimo comienzo de esta temporada ha terminado provocando su salida mucho antes de lo previsto.
Los números han pesado demasiado. Después de cinco jornadas, el Valencia solamente ha conseguido un empate y ha perdido los cuatro partidos siguientes. A ello se suma una alarmante falta de producción ofensiva: un único gol en cinco encuentros, acompañada de los diez tantos encajados que han dejado al equipo en el último puesto.
La propiedad tampoco ha limitado su reacción al banquillo. La salida de Ron Gourlay y de miembros de la estructura deportiva evidencia que en Mestalla se considera que la crisis va mucho más allá del entrenador. El club ha optado por una reconstrucción inmediata y ha elegido a Braulio Vázquez como pieza principal de la nueva etapa.
Braulio Vázquez vuelve y Óscar Sánchez asume el banquillo
El regreso de Braulio es uno de los movimientos más significativos de esta revolución. El Valencia ha abonado los 290.000 euros de su cláusula de rescisión con Osasuna para recuperar a un director deportivo que ya ocupó el cargo en Mestalla entre 2011 y 2013 y que llega después de una larga y exitosa etapa en Pamplona.
Mientras la nueva dirección decide quién debe liderar el proyecto desde el banquillo, Óscar Sánchez, entrenador del Valencia Mestalla, se hará cargo provisionalmente del primer equipo. Mendizorroza será por tanto su estreno y también la primera prueba para medir el impacto anímico de todos los cambios realizados durante las últimas horas.
Ese factor introduce una incógnita que hace el partido todavía más interesante. El Valencia llega con unos números muy inferiores a los del Alavés, pero los cambios de entrenador suelen provocar modificaciones tácticas, oportunidades para futbolistas que tenían menor protagonismo y, especialmente, una reacción emocional difícil de medir antes del primer encuentro.
Mendizorroza se le resiste al Valencia
Los precedentes recientes tampoco ofrecen demasiados motivos para la tranquilidad valencianista. El Valencia no gana un encuentro de Liga en Mendizorroza desde marzo de 2019. Desde entonces, los vitorianos han conseguido hacer de su estadio un escenario especialmente incómodo para los blanquinegros.
En las seis visitas ligueras posteriores a aquella victoria valencianista se han producido tres triunfos del Alavés y tres empates. El dato adquiere todavía más importancia teniendo en cuenta el rendimiento que está ofreciendo esta temporada el conjunto vitoriano como local.
El precedente más reciente en Mendizorroza terminó 1-0 para el Alavés en mayo de 2025, mientras que unos meses después ambos equipos empataron sin goles en Vitoria. La última victoria del Valencia en el enfrentamiento directo sí llegó posteriormente en Mestalla, por 3-2, demostrando que estamos ante un duelo que en los últimos años ha resultado bastante más equilibrado de lo que podría sugerir la situación actual de ambos conjuntos.
El favorito frente al efecto del cambio de entrenador
Por trayectoria y rendimiento, el Alavés parte con argumentos suficientes para asumir cierto favoritismo. Ha sumado diez puntos de 15, ha ganado todos sus encuentros en Mendizorroza y solamente Zabiri y un Racing muy fuerte en El Sardinero han conseguido frenar su excelente comienzo.
Pero el Valencia que llegue a Vitoria será necesariamente diferente. No porque sus problemas hayan desaparecido de repente, sino porque afrontará el primer encuentro después de una auténtica sacudida. Los futbolistas saben que comienza una nueva etapa y Óscar Sánchez dispone de una oportunidad para introducir cambios sin cargar todavía con el peso de los resultados anteriores.
Para el Alavés, ganar supondría recuperar inmediatamente la dinámica positiva y confirmar que Santander fue únicamente un accidente. Para el Valencia, puntuar sería mucho más que sumar en la clasificación: permitiría detener cuatro derrotas consecutivas y ofrecer el primer pequeño argumento sobre el que empezar a reconstruirse.
El Alavés-Valencia será el partido 2 de la Jornada 7 de La Quiniela, un boleto intersemanal en el que la actualidad ha convertido este encuentro en uno de los más difíciles de interpretar. Hace unos días, el rendimiento del Alavés en Mendizorroza y la crisis valencianista reforzaban claramente el 1; ahora, la destitución de Corberán, el cambio de estructura y el estreno de Óscar Sánchez introducen un componente de incertidumbre que invita a valorar también la sorpresa. Rayo-Espanyol, Elche-Real Madrid, Atlético-Osasuna o Barcelona-Racing completan una jornada en la que el Málaga-Villarreal decidirá el Pleno al 15