El Rayo Vallecano empieza a encontrar el camino después de un comienzo de temporada irregular. Dos victorias en las tres últimas jornadas, la más reciente frente al Espanyol, han permitido al conjunto madrileño tomar aire y recuperar confianza. El siguiente desafío llegará este sábado en El Sadar, donde espera un Osasuna que históricamente se le ha atragantado como local. El encuentro será además el partido número 1 del nuevo boleto de La Quiniela.
El calendario apenas concede descanso, pero al Rayo le ha sentado bien la jornada intersemanal. Los vallecanos derrotaron 2-1 al Espanyol después de una excelente primera mitad en la que Álvaro García y Adrià Pedrosa colocaron rápidamente el 2-0. Roberto Fernández redujo diferencias tras el descanso, pero el conjunto madrileño supo resistir para sumar tres puntos muy importantes.
La victoria confirma una mejoría que empieza a reflejarse también en los resultados. El Rayo ha ganado dos de sus tres últimos encuentros, después de superar anteriormente al Racing por 3-2. Entre ambos triunfos aparece la derrota por 4-1 frente al Real Madrid en el Bernabéu, un marcador contundente en un partido en el que los vallecanos ofrecieron una buena reacción durante la segunda mitad.
Dos victorias que cambian el panorama del Rayo
El comienzo de temporada había generado algunas dudas. Las derrotas y los problemas defensivos colocaron pronto al Rayo cerca de las posiciones peligrosas, pero las últimas jornadas han permitido cambiar el escenario. Después de seis partidos, los madrileños suman siete puntos gracias a dos victorias, un empate y tres derrotas, con diez goles marcados.
Especialmente importante está siendo recuperar la capacidad ofensiva. Frente al Espanyol, el Rayo salió decidido a dominar y encontró los dos primeros goles antes de cumplirse la media hora. Camello estuvo incluso cerca de ampliar la ventaja con un disparo al larguero antes del descanso. La reacción perica complicó posteriormente el encuentro, pero esta vez los de Beñat San José supieron proteger el resultado.
Es precisamente esa capacidad para competir cuando el encuentro se complica la que necesitará ahora en Pamplona. El Rayo ha demostrado que puede generar peligro y marcar goles, pero su siguiente paso pasa por conseguir trasladar esa mejoría a sus desplazamientos.
Ganar lejos de casa, la asignatura pendiente
El reto está claro: el Rayo todavía no ha ganado fuera de casa esta temporada. Sus dos victorias han llegado ejerciendo como local, mientras que sus desplazamientos han terminado sin triunfo. El dato adquiere especial relevancia antes de visitar uno de los escenarios tradicionalmente más incómodos para los vallecanos.
El Sadar tampoco parece el lugar más sencillo para romper la tendencia. Osasuna suma igualmente siete puntos, aunque ha disputado un partido menos: dos victorias, un empate y dos derrotas. El conjunto navarro llega además con la necesidad de reaccionar después de caer 0-2 frente al Espanyol en su último encuentro como local.
Para el Rayo, una victoria tendría un valor doble. No solamente supondría conseguir por primera vez los tres puntos a domicilio, sino que permitiría enlazar tres triunfos en cuatro jornadas y confirmar definitivamente que las dificultades del comienzo empiezan a quedar atrás.
El Sadar se ha convertido en territorio prohibido
Los precedentes recientes no son precisamente alentadores para el conjunto madrileño. El Rayo no ha ganado en ninguna de sus últimas visitas ligueras a El Sadar, y Osasuna ha conseguido convertir su estadio en un escenario especialmente complicado para los franjirrojos.
La pasada temporada, Osasuna se impuso 2-0 en Pamplona, mientras que el anterior enfrentamiento en El Sadar terminó 1-1. En diciembre de 2023, los navarros también ganaron por la mínima, 1-0.
La serie se extiende algo más atrás. En septiembre de 2022, Osasuna volvió a imponerse por 2-1 y en octubre de 2021 hizo lo propio por 1-0. Hay que retroceder mucho más para encontrar alegrías vallecanas en Pamplona, un dato que convierte el partido del sábado en una buena oportunidad para romper una tendencia histórica.
Curiosamente, el balance global entre ambos equipos es mucho más favorable al Rayo de lo que sugieren esos enfrentamientos en Navarra. En 52 partidos oficiales, los madrileños han conseguido 22 victorias, Osasuna 18 y se han producido 12 empates. El problema para el Rayo aparece principalmente cuando el escenario es El Sadar.
Osasuna-Rayo abre el boleto de La Quiniela
El Osasuna-Rayo Vallecano será el partido número 1 del próximo boleto de La Quiniela, un encuentro especialmente interesante para abrir la jornada. La dinámica reciente empuja hacia el conjunto madrileño, que acaba de ganar al Espanyol y suma dos triunfos en tres jornadas, pero su rendimiento como visitante y los precedentes en Pamplona introducen muchas dudas en el pronóstico.
El dato resulta especialmente significativo: el Rayo llega en crecimiento, pero El Sadar lleva años resistiéndosele. Osasuna ganó las dos últimas visitas que tuvieron vencedor y el único precedente intermedio terminó en empate. Una combinación que convierte el 1X2 en uno de los signos que más análisis puede exigir al quinielista.
El sábado, el Rayo tendrá la oportunidad de demostrar que su reacción va en serio. Después de enderezar el rumbo y volver a sumar con regularidad, le queda superar la siguiente barrera: ganar lejos de casa y hacerlo precisamente en uno de los campos que peor se le han dado en los últimos años.