El CA Osasuna se marcha al parón necesitado de recuperar certezas. El empate 1-1 frente al Rayo Vallecano permitió a los rojillos detener una racha de tres derrotas consecutivas, pero amplió a cuatro las jornadas sin ganar de un equipo que había comenzado la temporada mostrando una imagen mucho más sólida.
El conjunto de Luis Miguel Ramis suma ocho puntos después de siete partidos, pero el problema va más allá de la clasificación. Osasuna ha perdido buena parte de la seguridad defensiva que caracterizó sus primeras jornadas y ha recibido golpes demasiado contundentes en apenas unas semanas.
De la solidez a encajar once goles en tres derrotas
El cambio ha sido radical. Osasuna únicamente había recibido un gol en sus tres primeros encuentros, ante Levante (0-0), Celta (1-2) y Getafe (1-0). Después llegó el 5-2 frente al Alavés y el 0-2 ante el Espanyol, dos partidos en los que encajó siete tantos.
La situación empeoró en el Metropolitano. El Atlético de Madrid se impuso por 4-0, elevando a once los goles recibidos por Osasuna durante su serie de tres derrotas consecutivas. Jonathan David abrió el marcador y Kang-in Lee, Le Normand y Baena completaron una goleada en la que los navarros apenas encontraron argumentos ofensivos.
Son cifras especialmente llamativas para un equipo que había construido sus primeros resultados desde la seguridad atrás.
Budimir no basta ante el Rayo
El regreso a El Sadar ofrecía la oportunidad de cambiar la dinámica. Ante Budimir adelantó a Osasuna en el minuto 16 con una espectacular volea, alcanzando además los 100 goles en Liga, pero el Rayo ya estaba generando problemas y terminó encontrando el empate por medio de Sergio Camello al comienzo de la segunda mitad.
El 1-1 permitió romper la secuencia de derrotas, aunque no despejó todas las dudas. El Rayo terminó con un 63% de posesión y realizó 19 remates por los nueve de Osasuna. Ramis reconoció después del encuentro que su equipo todavía arrastra inseguridades y necesita trasladar al campo la calidad que muestra durante los entrenamientos.
El parón llega en un buen momento
Osasuna dispone ahora de tiempo para reconstruir una defensa que había sido uno de sus puntos fuertes. El equipo ha demostrado que puede competir: ganó consecutivamente a Celta y Getafe y durante las primeras jornadas concedía muy poco a sus rivales. Desde entonces, sin embargo, los errores se han multiplicado.
El empate ante el Rayo puede convertirse en el primer paso para recuperar esa estabilidad. Después de recibir once goles durante las tres derrotas anteriores, volver a ganar pasa necesariamente por recuperar la fiabilidad perdida.
Osasuna tendrá que esperar para trasladar esa reacción a La Quiniela. Los rojillos no aparecen en la Jornada 9, un boleto que cambia por completo de protagonistas durante el parón y en el que la Segunda División ocupa los diez primeros encuentros. Cuando regrese LaLiga EA Sports, habrá que comprobar si el 1-1 ante el Rayo fue simplemente un punto más o el comienzo de un cambio de tendencia que habrá que tener muy presente a la hora de buscar el signo de los navarros.