El conjunto de Manolo González encadena tres derrotas y un empate en sus últimos cuatro encuentros. La derrota ante el Atlético en el minuto 89 prolonga una racha que empieza a inquietar al espanyolismo.
El Espanyol atraviesa uno de sus momentos más delicados de la temporada. El conjunto blanquiazul acumula cuatro jornadas consecutivas sin conocer la victoria, con un balance de tres derrotas y un empate que ha frenado sus aspiraciones y ha encendido las primeras señales de alarma.
La última decepción llegó frente al Atlético de Madrid, que se llevó los tres puntos del RCDE Stadium gracias a un gol de Álex Baena en el minuto 89. Un desenlace especialmente doloroso para un Espanyol que había conseguido mantener el empate durante prácticamente todo el encuentro.
El problema no es únicamente la derrota, sino la repetición de situaciones que terminan castigando al equipo en los momentos decisivos.
Tres derrotas y un empate que explican la preocupación
La mala dinámica comenzó con la derrota ante el Rayo Vallecano (2-1) y continuó con el tropiezo en casa frente al Elche (1-3). Posteriormente, el Espanyol consiguió rescatar un punto en su visita al Málaga (1-1), aunque tampoco pudo transformar ese empate en un cambio de tendencia.
El Atlético terminó por prolongar la sequía con su victoria por 0-1 en Cornellà.
De los doce puntos disputados en estos cuatro encuentros, el Espanyol únicamente ha conseguido uno. Una cosecha insuficiente que obliga a mirar con preocupación hacia la zona baja de la clasificación.
La situación contrasta con las expectativas de un equipo que necesita recuperar la regularidad y, sobre todo, volver a convertir sus buenas fases de juego en resultados positivos.
Los últimos minutos se convierten en una pesadilla
Uno de los aspectos más preocupantes del Espanyol está siendo su dificultad para cerrar los partidos.
Según los datos recopilados durante 2026, el conjunto blanquiazul ha dejado escapar once puntos por goles encajados a partir del minuto 85. Una estadística que refleja hasta qué punto los últimos compases de los encuentros se han convertido en un problema recurrente.
Esta temporada ya ha sufrido situaciones similares frente al Real Madrid, el Málaga y el Atlético de Madrid.
Ante los rojiblancos, el equipo de Manolo González volvió a competir durante buena parte del partido, pero una acción decisiva en el tramo final terminó dejando sin recompensa su esfuerzo.
El propio entrenador lamentó después del encuentro que su equipo no hubiera cometido una falta táctica para evitar la jugada que desembocó en el gol de Baena.
Manolo González necesita transformar las sensaciones en puntos
Pese a la derrota, el técnico destacó aspectos positivos del rendimiento de sus futbolistas ante el Atlético.
El Espanyol consiguió sostenerse frente a uno de los equipos más en forma de LaLiga y dispuso de oportunidades para adelantarse. Sin embargo, las buenas sensaciones no están siendo suficientes para sumar.
El equipo necesita mejorar su concentración en los momentos decisivos, recuperar eficacia ofensiva y encontrar soluciones para evitar que encuentros equilibrados terminen escapándose por pequeños detalles.
La posible recuperación progresiva de futbolistas importantes, como Javi Puado, también puede ayudar a cambiar la dinámica.
La necesidad de reaccionar empieza a ser urgente
El calendario no concede demasiado margen al Espanyol. Cada jornada sin ganar aumenta la presión y reduce el colchón de puntos respecto a los equipos que pelean por la permanencia.
La prioridad pasa por recuperar la confianza y romper cuanto antes una racha que amenaza con convertirse en un problema mayor.
Aunque el Espanyol no aparece en el boleto de la Jornada 16 de La Quiniela, su evolución seguirá siendo relevante para las próximas jornadas. Su mala dinámica puede convertir sus siguientes compromisos en encuentros especialmente difíciles de pronosticar.
Cuatro partidos sin ganar, tres derrotas y un único punto de doce posibles. Los números explican por qué empiezan a saltar las alarmas en Cornellà.