Lo que hace unos meses parecía una pesadilla pasajera se ha convertido en una realidad asfixiante. Tras la dolorosa derrota por 2-0 ante el Levante UD en la última jornada, el Sevilla FC entra en el tramo final de la temporada con el agua al cuello. La amenaza de la Segunda División no es ya una posibilidad matemática lejana, sino una sombra que se proyecta con fuerza sobre el Ramón Sánchez-Pizjuán.
Un punto sobre el abismo
La situación en la tabla es crítica. Con los resultados de este fin de semana, el conjunto hispalense se queda en la 17ª posición con 34 puntos, apenas uno por encima del Deportivo Alavés, que marca la zona de descenso. La derrota ante un rival directo como el Levante no solo ha apretado la clasificación, sino que ha dejado una sensación de impotencia futbolística que preocupa más que los propios números.
El «Efecto Luis García Plaza» no arranca
La llegada de Luis García Plaza al banquillo buscaba un revulsivo inmediato, un «choque de realidad» para una plantilla que parece bloqueada psicológicamente. Sin embargo, las palabras del técnico tras el último tropiezo fueron demoledoras: «Son futbolistas con mucho miedo a jugar».
Ni el liderazgo del capitán Gudelj ni la llegada invernal de figuras como Alexis Sánchez o Gabriel Suazo han logrado frenar la caída libre. El «efecto Alexis» sigue sin aparecer en el marcador, y la prensa ya empieza a señalar la falta de puntería y la fragilidad defensiva como un mal crónico de este Sevilla modelo 2025-26.
El calendario del pánico: Seis «Finales» por delante
Para los quinielistas, el Sevilla se ha convertido en un equipo «de riesgo» en el boleto. Su irregularidad —capaz de ganar al Atlético de Madrid y perder ante el colista en la misma quincena— hace que cada pronóstico sea una moneda al aire. Lo que viene no es apto para cardíacos:
Próxima parada: Visita a Osasuna en El Sadar, un campo siempre hostil.
Duelos en casa: Recibirán a Real Sociedad, Espanyol y, en la penúltima jornada, al Real Madrid.
Salidas críticas: Villarreal y una última jornada en Vigo ante el Celta que podría ser un «todo o nada».