El empate ante Cabo Verde ha dejado heridas en el orgullo de la Selección Española. No solo por el resultado, que ha comprimido el grupo de manera inesperada, sino por la sensación de bloqueo que mostró el equipo en su debut mundialista. Con el España-Arabia Saudí a la vuelta de la esquina —partido que decidirá el Pleno al 15 de La Quiniela de este fin de semana—, el seleccionador Luis de la Fuente ha comenzado a agitar el avispero. La autocrítica ha sido interna y la pizarra ya sugiere cambios estructurales para reactivar el ataque español.

El centro del campo en entredicho

La imagen de una España falta de fluidez frente a Cabo Verde ha encendido las alarmas. Especialmente preocupante fue el estado de Gavi, quien se vio desdibujado, lejos de la electricidad que acostumbra, y de un Rodri que, aun siendo la piedra angular del proyecto, no ofreció su versión más precisa.

Ante este escenario, De la Fuente maneja la posibilidad de una rotación de peso: sentar al «ancla» del equipo para buscar un perfil con mayor llegada o simplemente dar descanso a quien parece haber llegado al límite de sus fuerzas. La entrada de Mikel Merino parece casi obligada; su capacidad para pisar área y dar equilibrio defensivo es el soplo de aire fresco que la medular necesita para no volverse previsible.

La crisis de los hombres de arriba

En ataque, el diagnóstico es claro, falta puntería y, sobre todo, participación. Mikel Oyarzabal, que llegaba al torneo con la vitola de máximo goleador de «La Roja», vivió una pesadilla táctica frente a los caboverdianos, pasando 30 minutos enteros sin entrar en contacto con el esférico. Un delantero de su jerarquía no puede permitirse desaparecer, y su titularidad está hoy más cuestionada que nunca.

Por otro lado, Ferran Torres fue el ejemplo perfecto de la paradoja española, mucha intención, mucha actividad, pero una falta de acierto exasperante en los metros finales. Si España quiere que la victoria caiga de su lado, necesita eficacia, y esa podría venir de la mano de Nico Williams y Lamine Yamal. Ambos jugadores, que llegaron al Mundial con dudas físicas, ya han demostrado estar listos para el combate después de unos minutos ante Cabo Verde y podrían partir de inicio para desbordar a una defensa saudí que, tras su empate ante Uruguay, se cerrará atrás con toda seguridad, de nuevo complicando el dibujo de La Roja.

Una decisión que marcará el futuro en el Mundial

Luis de la Fuente se encuentra ante una decisión que puede marcar el devenir de España en esta Copa del Mundo. Apostar por el bloque que le ha traído hasta aquí o sacrificar a sus «vacas sagradas» en busca de una energía nueva.

El duelo contra Arabia Saudí es, por tanto, mucho más que una oportunidad para sumar tres puntos; es el examen final para comprobar si el grupo tiene la capacidad de adaptarse y evolucionar. Los aficionados que confían en España para sus boletos de La Quiniela estarán muy pendientes de la alineación definitiva, un once con Nico y Lamine sugiere un ataque total, mientras que mantener la estructura anterior indicaría la confianza ciega del seleccionador en sus principios. La moneda está en el aire, y el resultado del Pleno al 15 depende de que el nuevo engranaje de De la Fuente empiece, por fin, a carburar.