El Girona se ha convertido en uno de los grandes agitadores de esta Liga y en un equipo muy a tener en cuenta en La Quiniela. Hace apenas unos meses, el conjunto de Míchel coqueteaba con el regreso a Segunda tras una temporada nefasta y había arrancado el curso en puestos de descenso, con dudas en el juego y un runrún constante alrededor de Montilivi. Hoy, con tres victorias consecutivas y cuatro triunfos en los últimos cinco partidos, el panorama ha cambiado por completo: el equipo está más cerca de Europa que del pozo y vuelve a ser una amenaza seria para cualquiera.
De rozar el abismo a mirar hacia arriba
El Girona partía con la mochila de una campaña anterior muy pobre, en la que se salvó por la mínima y dejó la sensación de estar más cerca de caer que de consolidarse en Primera. El mal inicio confirmó los temores: zona de descenso, problemas defensivos y poca claridad en campo contrario. Sin embargo, Míchel aguantó el tipo, ajustó piezas, recuperó confianza en el vestuario y el equipo empezó a sumar de tres, primero en Montilivi y luego también a domicilio, hasta encadenar esa racha de cuatro victorias en cinco jornadas que ha disparado el casillero.
Míchel, clave en la reanimación
El técnico madrileño ha sabido tocar las teclas justas: más solidez atrás, mejor gestión de las transiciones y un uso inteligente de sus hombres de ataque, que han ganado peso y confianza con el paso de las semanas. El Girona ha pasado de sufrir sin balón a manejar registros variados, capaz de replegar y morder al espacio o de mandar con posesiones largas en su estadio. Esa evolución táctica, unida a la recuperación anímica del grupo, explica por qué el discurso ha girado: ya no se habla de salvarse a cualquier precio, sino de no renunciar a nada si se mantiene el nivel.
Un equipo que pesa en La Quiniela
En clave La Quiniela, el Girona ha dejado de ser ese equipo inestable que generaba dudas en cada jornada para convertirse en una de las opciones más atractivas del boleto. En casa, Montilivi vuelve a ser un campo incómodo, donde muchos apostantes empiezan a considerar el “1” casi como signo de referencia frente a rivales directos. Y lejos de casa, la buena dinámica reciente obliga a pensarse dos veces el “2” o la doble oportunidad, porque el equipo ha demostrado capacidad para puntuar en escenarios a priori complicados.
Más cerca de Europa que del descenso
La clasificación refleja esa transformación: la distancia con los puestos de descenso se ha ensanchado, mientras que el tren europeo aparece ya a una diferencia asumible si se mantiene la racha. Para la afición, el objetivo oficial seguirá siendo la permanencia, pero las sensaciones invitan a soñar. Para los quinielistas, el Girona se ha convertido en un conjunto en forma, de esos que conviene seguir de cerca semana tras semana: un bloque que ha pasado de problema a oportunidad, y que puede marcar la diferencia en más de un boleto si prolonga este momento dulce.