El conjunto blanco perdió su primer partido de la temporada ante el Betis después de desperdiciar numerosas ocasiones. Mbappé, Vinicius y Bellingham quedaron señalados antes de un exigente estreno en Champions League frente al Inter de Milán.

El fútbol tiene una extraordinaria capacidad para cambiar los estados de ánimo en cuestión de días. El Real Madrid de José Mourinho había comenzado la temporada transmitiendo buenas sensaciones, sumando tres victorias en las tres primeras jornadas de LaLiga y ofreciendo argumentos suficientes para que alrededor del Santiago Bernabéu empezara a instalarse el optimismo.

Hasta que llegó el Betis.

El conjunto verdiblanco se impuso por 1-0 en La Cartuja y provocó el primer tropiezo oficial de la segunda etapa de Mourinho en el banquillo madridista. Una derrota que, por cómo se produjo, deja una sensación especialmente incómoda: el Real Madrid tuvo ocasiones suficientes no solo para empatar, sino probablemente para ganar el encuentro.

Y ahora llega la Champions.

El Real Madrid perdonó hasta quedarse sin puntos

No fue una noche en la que el Madrid estuviera sometido durante 90 minutos. Más bien ocurrió lo contrario. Los blancos generaron oportunidades, llegaron al área y tuvieron ocasiones clarísimas, pero les faltó aquello que suele definir a los grandes equipos: el instinto para matar el partido.

Vinicius estrelló un balón en el poste. Huijsen hizo lo propio con un cabezazo al larguero. Mbappé dispuso de varias oportunidades, incluido otro remate a la madera, y cuando tuvo en sus botas la última gran posibilidad para rescatar un punto, Álvaro Valles le detuvo un penalti en el tiempo añadido. En total, el Madrid se marchó de Sevilla después de haber enviado tres balones a los postes.

El Betis hizo exactamente lo contrario. Resistió y aprovechó su momento. Courtois evitó inicialmente el gol de Deossa, pero Troy Parrott apareció en el rechace en el minuto 80 para firmar el 1-0. Una lección de eficacia.

Mbappé, Vinicius y Bellingham, lejos de su mejor versión

La derrota también ha puesto el foco sobre los hombres llamados a marcar las diferencias.

Kylian Mbappé vivió probablemente su noche más desacertada del inicio de temporada. Venía de ofrecer una imagen completamente diferente durante las primeras jornadas, pero ante el Betis acumuló ocasiones desperdiciadas hasta cerrar el encuentro con el penalti fallado en el descuento. Un error especialmente doloroso porque era prácticamente la última oportunidad del Madrid para evitar la derrota.

Vinicius tampoco encontró continuidad. Tuvo momentos de peligro, provocó el penalti y llegó a estrellar un balón en el poste, pero estuvo lejos de ser ese futbolista capaz de desequilibrar un partido por sí solo.

Y algo parecido ocurrió con Jude Bellingham. El inglés había tenido mucho más peso durante el arranque de temporada. En Sevilla apareció menos y el Madrid lo notó, aunque incluso así estuvo cerca del gol con un cabezazo que obligó a intervenir a Valles.

Que los tres estuvieran lejos de su mejor nivel explica buena parte de lo ocurrido.

Mourinho ya avisa: el Madrid no puede ser ingenuo

La primera derrota también dejó las primeras palabras contundentes de Mourinho.

El técnico portugués reconoció no entender cómo su equipo había podido perder después de generar tantas ocasiones y calificó de “naïves” —ingenuos— algunos comportamientos de sus futbolistas.

Es Mourinho en estado puro.

Mientras llegaron las victorias, el regreso del portugués estuvo acompañado de sonrisas, nostalgia y cierta sensación de que el técnico había vuelto más relajado que en su primera etapa.

La derrota ante el Betis ha cambiado ligeramente el escenario.

Todavía estamos en septiembre y resulta absurdo hablar de crisis después de un solo partido perdido. Pero en el Real Madrid las derrotas rara vez se archivan sin consecuencias. Y mucho menos cuando el siguiente partido se llama Champions League.

La Champions llega en el momento justo

El calendario no concede demasiado tiempo para lamentaciones.

El Inter de Milán visita el Santiago Bernabéu el martes 8 de septiembre a las 21:00 horas, en el estreno del Real Madrid en la Champions League 2026/27.

Un partido que ya era uno de los grandes encuentros de la primera jornada europea y que, después de lo sucedido en Sevilla, adquiere todavía más interés.

Porque ahora ya no se trata únicamente de comenzar bien la Champions. Se trata también de comprobar cómo reacciona por primera vez el Real Madrid de Mourinho después de recibir un golpe. Ahí estará buena parte del interés.

¿Mantendrá Mourinho su apuesta? ¿Responderán Mbappé y Vinicius después de su desacierto ante el Betis? ¿Recuperará Bellingham el protagonismo de las primeras jornadas? El Inter será un termómetro mucho más serio.

Real Madrid-Inter, uno de los partidazos de La Quiniela

El encuentro ocupa además un lugar destacado en la Jornada 5 de La Quiniela, dedicada a la Champions League.

Real Madrid – Inter de Milán aparece como el partido número 4 de un boleto repleto de grandes encuentros europeos.

Y después de lo sucedido ante el Betis, el signo puede resultar bastante menos evidente de lo que parecía hace apenas unos días.

El Real Madrid continúa teniendo argumentos de sobra para ser optimista. Tres buenos partidos no desaparecen por una derrota y la temporada acaba de comenzar. Pero el fútbol de élite funciona así: las risas de agosto pueden convertirse rápidamente en dudas en septiembre.

Mourinho lo sabe mejor que nadie. Y quizá por eso la Champions llegue en el mejor momento posible. El martes, frente al Inter y en el Bernabéu, el nuevo Real Madrid tendrá su primera oportunidad para demostrar que lo de Sevilla fue simplemente un tropiezo y no el comienzo de un problema.