El fútbol tiene una memoria corta y, a veces, cruel. Hace apenas un año, Bilbao era una fiesta: el Athletic Club de Valverde, que se irá al final de este curso, sellaba una temporada de ensueño regresando a la Champions League, compitiendo de tú a tú con los gigantes y recuperando su estatus de élite. Sin embargo, el presente dicta una realidad mucho más gris y peligrosa. Con 38 puntos en el casillero, los leones se encuentran en una encrucijada matemática que no permite el bostezo: a 6 puntos de Europa y a 6 puntos del descenso.

Del sueño europeo a la cuenta de la vieja

Pasar de las noches de himno de Champions a mirar de reojo los resultados de la zona baja es un trago amargo para San Mamés. La irregularidad ha sido el gran enemigo de un equipo que, pese a mantener el bloque que triunfó el curso pasado, ha perdido la pegada y la solidez que lo hacían imbatible en casa.

En este tramo final, el Athletic se juega algo más que tres puntos en cada jornada; se juega no convertir una temporada de «transición» en una auténtica pesadilla. La historia de LaLiga está llena de equipos que, creyéndose a salvo en la zona media, se dejaron llevar y acabaron sufriendo un «golpe de calor» en las últimas jornadas.

Las claves para el boleto de La Quiniela

Para el apostador, el Athletic es ahora mismo un jeroglífico. Analizamos los factores que marcarán sus próximos choques:

La barrera de los 40: Históricamente, alcanzar los 40-42 puntos es el primer paso para respirar. Todo lo que no sea sumar de tres en tres de forma inmediata empezará a generar un nerviosismo en la grada que puede atenazar las piernas de los jugadores.

San Mamés como salvavidas: El Athletic necesita recuperar la mística de «La Catedral». Si los leones no consiguen hacer de su estadio un fortín en lo que queda de abril, el abismo de esos 6 puntos de distancia con el descenso empezará a parecer mucho más estrecho.

¿Mirar arriba o mirar abajo?: Esa es la gran duda psicológica. Un par de victorias consecutivas volverían a encender la mecha de la ilusión por la Conference o la Europa League, pero un tropiezo inesperado obligará a sacar la calculadora del descenso.