El Athletic ha encontrado al fin un respiro imprescindible con su victoria ante el Levante, un triunfo que no solo suma tres puntos, sino que corta una dinámica peligrosa y le permite encarar el futuro inmediato con algo más de calma… pero sin licencia para relajarse.

Aire después del agobio

Tras varias jornadas encadenando tropiezos inesperados, los de Valverde necesitaban como el comer un resultado que cambiara la inercia. El triunfo ante el Levante les lleva hasta los 28 puntos, una cifra que, sin ser brillante, sí les permite “dormir tranquilos” durante al menos una semana. Sin embargo, el contexto de la tabla obliga a la prudencia, ya que los de abajo están sumando con regularidad y cualquier bache puede volver a dejar al Athletic mirando demasiado de cerca la zona peligrosa.

Cinco jornadas de sequía y un 2026 en blanco

La victoria llega después de cinco jornadas sin ganar en LaLiga, un tramo en el que el equipo se había quedado sin respuestas y, hasta ahora, no conocía el triunfo en este 2026. Ese dato, más que anecdótico, reflejaba el estancamiento de un Athletic que empezó el curso con la idea de repetir presencia en el top 4 y que, sin embargo, ha ido perdiendo comba a medida que avanzaba el calendario. Ganar al Levante no arregla todo, pero sí supone un cambio de tono: el vestuario vuelve a sentir que el plan puede funcionar.

De soñar con el top 4 a pelear por no descolgarse

La realidad actual es mucho más dura que las expectativas de verano. Lo que se dibujaba como un proyecto para volver a acabar entre los cuatro primeros se ha ido transformando en una lucha por no caerse de la pelea europea. Tal y como está la clasificación, el top 7 se ha llenado de candidatos y, salvo una segunda vuelta casi impecable, el Athletic lo tendrá complicado para engancharse a esos puestos. Esta victoria debe ser el primer peldaño de una escalada sostenida, no un simple paréntesis.

Visita al Real Oviedo, colista y rival trampa

El próximo compromiso no admite confianza excesiva, y es que se visita al Real Oviedo, colista, en el Tartiere, en uno de los duelos destacados del boleto de La Quiniela. Partido trampa en toda regla.

Para el Athletic, cualquier cosa que no sea ganar volverá a encender las dudas, porque se enfrenta al último clasificado. Para el Oviedo, es una oportunidad de oro para engancharse a la pelea por la salvación ante un rival que todavía transmite cierta fragilidad. El contexto invita a pensar en un Athletic favorito, pero la presión, el escenario y la necesidad del colista convierten el choque en un examen mental muy serio.

El Athletic ha tomado aire, pero el verdadero punto de inflexión pasa por confirmar esta reacción lejos de San Mamés. El Tartiere, contra el último, dirá si la victoria ante el Levante fue el inicio de la remontada… o solo un oasis en medio del desierto. Para La Quiniela, conviene tener muy presente que el rival es colista, sí, pero también que este Athletic aún no se ha ganado el derecho a ser considerado fijo.