El fútbol es un estado de ánimo, y el Elche CF parece haber extraviado el suyo en el cambio de año. Tras un regreso a Primera División que rozó la excelencia en su primer tramo, el conjunto franjiverde atraviesa ahora su primera gran crisis de identidad. La derrota del pasado sábado ante el FC Barcelona (1-3) en el Martínez Valero no hizo sino confirmar una tendencia peligrosa: el equipo compite, pero ya no muerde.
Un quiero y no puedo ante el líder
A pesar del marcador, los de Eder Sarabia no le perdieron la cara al partido. Lograron igualar el tanto inicial de Lamine Yamal gracias a un gol de Álvaro Rodríguez, pero la pegada azulgrana (con Ferran y Rashford sentenciando) acabó por derribar el muro ilicitano. Fue la imagen perfecta del Elche actual: un equipo valiente, que propone y tutea a los grandes, pero al que se le apaga la luz en las áreas.
La estadística empieza a pesar en las piernas:
–3 derrotas en las últimas 5 jornadas.
–2 tropiezos consecutivos (Levante y Barcelona).
–0 victorias en este inicio de 2026, incluyendo la eliminación copera ante el Betis.
Del éxtasis al bloqueo mental
El problema no parece táctico, sino anímico. Tras el brillante estreno en la categoría, donde el Elche fue la revelación tras su periplo por Segunda, ha llegado el «efecto vértigo». El desgaste de mantener un estilo tan marcado como el de Sarabia, sumado a la falta de resultados recientes, ha provocado un bajón emocional en una plantilla que necesita volver a creer en su plan inicial.
«No nos va a hacer daño mirar hacia adelante», afirmaba Sarabia tras el choque ante el Barça. El técnico sabe que su mayor labor ahora es psicológica: convencer a sus jugadores de que el fútbol que les llevó a la zona noble sigue ahí, solo falta que vuelva a entrar la pelota.
La Quiniela: Prueba de fuego en Anoeta
El calendario no da tregua y el próximo destino es el Reale Arena. La Real Sociedad espera a un Elche herido en uno de los duelos más atractivos del boleto de La Quiniela del próximo fin de semana.
Tradicionalmente, Anoeta es un campo hostil para los visitantes, y la Real llega con hambre de Europa. Sin embargo, el Elche de Sarabia ya ha demostrado que sabe dar la campanada en escenarios grandes. Si logran recuperar la solidez defensiva, el empate (X) podría ser el resultado rompe-boletos que muchos no verán venir. Un 1 fijo parece lo lógico por dinámica, pero ojo al orgullo de un recién ascendido que se niega a despertar de su sueño.
El Elche viaja a San Sebastián con una misión clara: resetear la mente y demostrar que lo de la primera vuelta no fue un espejismo, sino el nivel real de un equipo que se ha ganado por derecho propio estar entre los grandes.