El Espanyol se ha metido en una situación límite. El equipo de Manolo González sigue sin ganar y ya solo le separan dos puntos del abismo, en un final de temporada que amenaza con convertirse en una pesadilla para una afición que hace solo unos meses soñaba con Europa.

De Europa al sufrimiento

La caída ha sido tan brusca como preocupante. El Espanyol terminó la primera vuelta en puestos europeos, pero desde diciembre no ha vuelto a ganar y la dinámica negativa le ha llevado a una zona muy delicada de la clasificación. Con 39 puntos, el descenso está dos por debajo. Una victoria daría cierta tranquilidad, pero viendo la racha del equipo, han saltado todas las alarmas.

Ese desplome ha cambiado por completo el relato de la temporada. Lo que parecía una campaña estable y competitiva se ha transformado en una lucha agónica por la permanencia, con la presión creciendo partido a partido.

Cornellà, juez del desenlace

Quedan tres jornadas y dos de ellas se jugarán en casa, así que el RCDE Stadium tiene toda la pinta de dictar sentencia. El Espanyol afronta el tramo final con la obligación de hacerse fuerte ante una afición ya cansada de sufrir, pero todavía pendiente de una reacción que no termina de llegar.

Jugar en Cornellà puede ser una ventaja o una carga, dependiendo de cómo arranque el equipo. En este contexto, cada error pesará el doble y cada punto puede valer una permanencia entera.

Athletic, primer examen

El siguiente paso será el miércoles, con la visita del Athletic en uno de los partidos destacados de La Quiniela intersemanal. El conjunto bilbaíno llega tocado tras perder ante el Valencia, pero sigue siendo un rival de enorme exigencia para un Espanyol que necesita romper ya su mala racha.

Ese encuentro puede marcar el tono del final de temporada. Si el Espanyol no es capaz de sumar, el margen se reducirá todavía más y la presión llegará al máximo antes de las dos últimas citas.

Osasuna y Real Sociedad, dos finales

Después tocará visitar a Osasuna, en un duelo igualmente comprometido, y cerrar la Liga en casa ante la Real Sociedad. Ese último partido en Cornellà puede convertirse en una auténtica final por la permanencia, con todo pendiente de resolverse ante su gente.

La combinación de rivales y contexto deja al Espanyol en una posición límite. El calendario no ofrece tregua y la necesidad de puntuar es ya innegociable.