El conjunto de Manolo González asalta el Coliseum (0-1), encadena su cuarta victoria consecutiva y alcanza los 30 puntos para confirmarse como la gran revelación de LaLiga. Los pericos cierran 2025 en estado de gracia y desafiarán a San Mamés en el próximo Pleno al 15.
Fran González /LaQuiniela.es
Si alguien hubiera dicho en agosto que el RCD Espanyol llegaría a mediados de diciembre peleando de tú a tú por la Champions, le habrían llamado loco. Hoy, esa locura es la bendita realidad de un equipo que ha roto todos los pronósticos. La victoria de oficio este fin de semana en el Coliseum ante el Getafe (0-1) es la firma definitiva de autor: este Espanyol va muy en serio.
Con el triunfo en Madrid, los de Manolo González suman ya 30 puntos en el casillero, una cifra escandalosa a estas alturas del campeonato que virtualmente les asegura cerrar la primera vuelta en puestos europeos. Lo que empezó como el objetivo de la permanencia tranquila ha mutado, a base de fútbol y fe, en una candidatura legítima a ser el equipo revelación de la temporada 2025/26.
Póker de victorias y una racha imparable
El Espanyol no camina, corre. Y lo hace con la confianza del que se siente invencible. El asalto a Getafe supone la cuarta victoria consecutiva para los blanquiazules, una racha que los ha catapultado en la tabla y que ha disparado la euforia en Cornellà.
El secreto de este éxito tiene nombre propio en el banquillo. Manolo González ha construido un bloque de granito, solidario en el esfuerzo y letal cuando tiene la oportunidad. En el Coliseum bastó un chispazo de Cabrera y una lección de resistencia defensiva para tumbar a un rival directo. Este equipo sabe sufrir, sabe ganar jugando bien y sabe ganar «a lo feo». Y eso es lo que diferencia a las rachas pasajeras de los proyectos sólidos.
San Mamés: El juicio final para el Pleno al 15
La guinda a este 2025 de ensueño puede llegar el próximo fin de semana en un escenario de leyenda. El Espanyol visitará al Athletic Club en San Mamés, en el partido que decidirá el Pleno al 15 de La Quiniela.
Será el choque de trenes definitivo: la catedral del fútbol examinará si la revelación perica está lista para asaltar los cielos. Una victoria en Bilbao no solo sería la quinta consecutiva, sino un golpe sobre la mesa que obligaría a reescribir los objetivos del club para 2026. De momento, la afición perica tiene licencia para soñar despierta; su equipo no solo promete, cumple.