El Levante ha encontrado por fin un respiro en una temporada agónica. La victoria a domicilio ante el Sevilla por 0-3 en el estreno de 2026, debut oficial de Luis Castro en el banquillo, ha permitido a los granotas abandonar el farolillo rojo y engancharse de nuevo a la pelea por la permanencia, con la sensación de que el cambio en el banquillo puede marcar un antes y un después en su curso liguero.
Un estreno soñado para Luis Castro
El triunfo en el Ramón Sánchez-Pizjuán tiene un enorme valor simbólico y competitivo. No solo por el escenario y el rival, sino porque llega en el primer partido del nuevo técnico portugués, que ha logrado que el equipo muestre otro rostro: más ordenado sin balón, más valiente con él y con una convicción que había desaparecido en los últimos meses de 2025. El Levante ha sabido sufrir cuando tocaba y golpear en los momentos adecuados, algo que le venía faltando en muchas jornadas decididas por detalles.
Con esta victoria, el equipo abandona la última plaza y, aunque sigue metido de lleno en la zona baja, ya mira la clasificación con otros ojos. La inercia cambia, el vestuario recupera algo de fe y la figura de Luis Castro gana crédito inmediato ante la afición, que necesitaba señales claras de reacción.
Un partido menos y una bala extra ante el Villarreal
El contexto es todavía mejor si se mira el calendario: el Levante tiene un partido menos, el choque aplazado frente al Villarreal por la lluvia, que se ha convertido en una auténtica bala extra en la lucha por la permanencia. Si el equipo es capaz de ganar ese encuentro pendiente, alcanzaría los 16 puntos, los mismos que presenta, por ejemplo, un Valencia situado ahora mismo fuera de la zona de descenso.
Ese dato dibuja un escenario totalmente distinto al de hace solo unas semanas, cuando el Levante parecía condenado a vivir descolgado en el fondo de la tabla. Ahora, con el colchón que da el triunfo en Sevilla y la posibilidad real de igualar a rivales directos si se suma en el duelo aplazado, el discurso se transforma: de la resignación a la pelea abierta por salir del pozo.
La Quiniela mira a un Levante–Espanyol clave
El próximo fin de semana, el Levante recibirá al Espanyol en un duelo de enorme peso tanto en la clasificación como en el boleto de La Quiniela. Para los granotas, supone una oportunidad magnífica de confirmar las buenas sensaciones del debut de Luis Castro, hacer valer el factor casa y seguir sumando antes de disputar el choque aplazado ante el Villarreal.
Para los apostantes, el partido se convierte en uno de los focos más delicados del boleto: un Levante revitalizado, con nuevo técnico y necesidad máxima, frente a un Espanyol que pelea por Europa y no puede permitirse tropiezos si quiere mantenerse en la zona noble. La dinámica de los valencianos invita a muchos a dejar de ver el “1” como una quimera y a valorar muy seriamente que el Ciutat de València puede ser el escenario en el que termine de arrancar la remontada granota en este 2026.