El Real Madrid ha tropezado en el peor instante posible. Cuando la temporada pedía paso firme para confirmar su candidatura al doblete, el equipo de Álvaro Arbeloa ha encadenado dos derrotas que han encendido todas las alarmas.

SE COMPLICAN LOS TÍTULOS

Primero cayó en Son Moix ante el Mallorca, un revés que ha dado alas al Barcelona en LaLiga. Y después, no logró imponerse al Bayern en el Bernabéu, quedando obligado a una remontada en Múnich para mantener vivo el sueño europeo.

El conjunto blanco atraviesa un bache físico y anímico en pleno tramo decisivo. Kylian Mbappé, que arrastra una lesión leve, no está fino; Vinícius ha perdido chispa y desequilibrio; y la ausencia de Thibaut Courtois se nota más que nunca. Lunin cumple, pero no transmite la autoridad del guardameta belga. Además, las rotaciones de Arbeloa han generado debate: el equipo parece corto de soluciones y algunos jugadores secundarios no han respondido como se esperaba.

Aun así, el Real Madrid conserva su gen competitivo y sabe que el fútbol cambia rápido. Una buena noche en Alemania podría devolverle la confianza y mantener vivo el pulso con el Barça en LaLiga.

NO SE PUEDE FALLAR EN LALIGA

Este fin de semana tendrá una nueva oportunidad para reaccionar: el Girona visita el Santiago Bernabéu en el partido número 1 del boleto de la Quiniela, un duelo marcado por la presión y la necesidad. El Madrid no puede permitirse otro tropiezo. Todo o nada en la jornada más delicada del curso.