El Valencia ha vuelto a sonreír. El equipo de Carlos Corberán ha encontrado oxígeno y argumentos ofensivos con la llegada de Sadiq y Ramazani, dos refuerzos que han cambiado el tono del ataque y el ánimo de Mestalla.

Sadiq y Ramazani, el giro en ataque

La incorporación de Sadiq, segunda tras la del pasado curso, le ha dado al Valencia una referencia clara arriba, juego de espaldas, capacidad para fijar centrales y abrir espacios para las segundas líneas. Ramazani, por su parte, ha aportado velocidad, desborde y descaro en bandas, justo lo que le faltaba a un equipo que vivía demasiado pendiente de los chispazos aislados. Entre ambos han devuelto alegría al juego ofensivo con más apoyos, más movimientos sin balón y la sensación de que cada contraataque puede acabar en ocasión clara.

Fin a la racha de Osasuna

La victoria ante Osasuna ha sido algo más que tres puntos. Sirvió para cortar la excelente racha de los navarros y, sobre todo, para confirmar que este Valencia puede competir de tú a tú contra equipos en forma. El equipo mostró carácter, supo sufrir cuando tocaba y aprovechó su nuevo colmillo arriba. Mestalla respondió con una atmósfera de días importantes, y el triunfo refuerza la idea de que la reacción no es solo cuestión de nombres, sino de identidad.

Mirando a la zona media… y algo más

Con este impulso, el Valencia se asienta en la zona media de la tabla con 29 puntos, 5 por encima del descenso, y empieza a mirar el calendario con menos angustia y más ambición. El objetivo inmediato es consolidarse lejos del peligro, sumando con regularidad en casa y rascando fuera, pero el discurso interno ya admite pensar en cotas más altas si la dinámica se mantiene. La clave pasará por sostener el nivel físico de Sadiq, aprovechar la chispa de Ramazani y seguir creciendo como bloque.

Corberán encuentra su equipo

Corberán, muy cuestionado en algunos tramos del curso, parece haber encontrado por fin un once tipo y un plan reconocible. El equipo presiona mejor, junta líneas con más criterio y ha ganado alternativas con balón. Ahora el reto es dar continuidad: que este Valencia de Sadiq y Ramazani no sea solo una buena racha, sino el punto de partida de una segunda vuelta sólida.

En Mestalla vuelve a respirarse ilusión moderada. El susto del descenso se aleja, el fútbol se anima y el Valencia, por fin, se permite mirar hacia arriba sin vértigo. El próximo rival, el Alavés en Mestalla, y después el colista, el Real Oviedo, en el Tartiere.