El Villarreal ha pasado de mirar de tú a tú a Real Madrid y Barcelona a quedar atrapado en una mala racha que le ha costado perder la tercera plaza ante el Atlético, pero sigue muy vivo en la pelea por ese puesto gracias al partido aplazado ante el Levante, que se disputará el próximo miércoles.
De aspirar al liderato a aferrarse al top 4
Durante buena parte del curso, el equipo de Marcelino se movió en la zona alta con soltura, llegó a estar muy cerca de los dos grandes y se ganó el cartel de alternativa al título. La presión y un calendario exigente han terminado pasándole factura. En los últimos cinco partidos de Liga solo ha sido capaz de sumar una victoria y un empate, un botín muy pobre para quien aspiraba a consolidarse en el podio. Ese bache le ha impedido retener primero y recuperar después una tercera plaza que ahora ocupa el Atlético.
45 puntos y una cuarta plaza sólida, pero peligrosa
Pese a la mala dinámica reciente, el Villarreal se mantiene con 45 puntos y una cuarta posición relativamente tranquila, con margen sobre sus perseguidores directos. Sin embargo, la sensación es agridulce. Con un poco más de continuidad, podría estar metido de lleno en la pelea por LaLiga, y en cambio se ve obligado a mirar de reojo a quienes vienen por detrás. El equipo ha perdido frescura, se le ve menos fluido con balón y con menos colmillo en las áreas, algo que contrasta con su espectacular arranque.
El partido aplazado ante el Levante, llave para la tercera plaza
La gran oportunidad para cambiar el guion llega este miércoles, con el partido aplazado por el temporal ante el Levante. Si el Villarreal es capaz de ganar ese derbi regional, recortará de golpe la desventaja con el Atlético. No es un simple encuentro más, es una bala extra que el resto no tiene, y gestionarla bien puede marcar la diferencia entre pelear por asegurar Champions… o soñar de nuevo con algo más.
Revertir la mala racha tras caer ante el Getafe
La reciente derrota frente al Getafe ha encendido las alarmas porque confirma que el bache no es puntual. A Marcelino le toca ajustar su bloque. Lo primero es recuperar la solidez defensiva, reactivar a sus hombres de ataque y, sobre todo, devolver al equipo esa personalidad que exhibía cuando se codeaba con Madrid y Barça. El partido contra el Levante llega en un momento delicado, pero también ideal, dado que un triunfo fuera de casa, en un campo caliente y ante un rival que se juega la vida, sería el impulso perfecto para cambiar dinámicas.
“lo que pudo ser y no fue”.