El estreno de España en el Mundial 2026 no fue el festival ofensivo que muchos esperaban. El empate 0-0 frente a Cabo Verde en Atlanta no solo supuso una sorpresa en el primer tramo del torneo, sino que puso de manifiesto una tendencia que empieza a generar debate en el entorno de «La Roja»: la dificultad para transformar su dominio territorial en victorias.
La estadística como consuelo y exigencia
A pesar de la frustración por el resultado inicial, el partido dejó un dato histórico de enorme peso. Al no caer derrotada ante el conjunto caboverdiano, España ha alcanzado los 32 partidos consecutivos sin perder, una racha que consolida su fiabilidad competitiva a nivel internacional. Este registro sitúa al equipo de Luis de la Fuente en una dimensión histórica, manteniendo una solidez que no se veía desde hace años.
Para poner en perspectiva esta marca, hay que remontarse a marzo de 2023. Aquella noche en Glasgow, donde Escocia se impuso por 2-0 en la fase de clasificación para la Eurocopa 2024, fue la última vez que España conoció la derrota en un partido oficial. Desde entonces, la Selección ha construido una fortaleza que le ha permitido campeonar en Europa y navegar con solvencia hacia este Mundial.
Un problema de puntería
Sin embargo, los números también muestran una realidad más compleja. La racha de imbatibilidad tiene una cara menos amable: en los últimos cuatro encuentros, el equipo ha cosechado tres empates. Esta falta de colmillo en los metros finales —evidenciada ante Cabo Verde con aquel remate al travesaño de Ferran Torres y las intervenciones del portero Vozinha— es la tarea pendiente de un equipo que, pese a controlar los tiempos y la posesión, está acusando una preocupante sequía goleadora.
Con la fase de grupos ya en marcha, el margen de error se estrecha. El próximo domingo, ante Arabia Saudí, duelo que decidirá el pleno al 15 de La Quiniela, España tendrá la oportunidad de convertir ese récord de imbatibilidad en una victoria que calme las dudas y reafirme su candidatura al título. La historia respalda a esta generación, pero en el Mundial, la gloria se mide en goles, no solo en estadísticas de invicto.