Girona y Mallorca acompañan al Real Oviedo a Segunda División tras una última jornada de máxima tensión y final cruel para ambos. El Mallorca cumplió con su parte, ganó e incluso goleó al ya descendido equipo asturiano, pero el golaverage con Osasuna y Levante terminó condenándolo; el Girona, por su parte, solo podía salvarse con la victoria y el 1-1 ante el Elche acabó certificando su caída.

El Mallorca, víctima del golaverage

El conjunto bermellón hizo todo lo que estaba en su mano: ganar al Oviedo, marcar goles y apurar hasta el final sus opciones de permanencia. Sin embargo, la combinación de resultados no le ayudó y la diferencia particular con Osasuna y Levante acabó por dejarlo sin premio. En una jornada así, los detalles pesan tanto como los puntos, y el Mallorca se quedó fuera por el criterio que más dolor produce en estos casos.

El desenlace deja una sensación amarga porque el equipo sí respondió en su partido. Aun así, la clasificación no perdona y el esfuerzo no bastó para evitar el descenso. Los resultados de las últimas jornadas penalizaron a los de Demichelis.

Girona, condenado en Montilivi

El caso del Girona es todavía más simbólico. El equipo de Míchel, que hace dos temporadas llegó a tocar el cielo con la clasificación para la Champions, ve ahora cómo su proyecto se hunde en una caída que parecía impensable hace apenas unos años.

En Montilivi, al Girona solo le valía la victoria para sobrevivir, pero el Elche consiguió resistir y firmar el resultado que condenaba a los catalanes. El 1-1 dejó al equipo sin salvación y cerró una temporada muy dura para los de Míchel, marcada por la incapacidad de reaccionar cuando más lo necesitaba.

Elche, juez de la última jornada

El Elche acabó convirtiéndose en juez involuntario del descenso, con un empate que le permitió salir vivo de una cita de enorme presión y, al mismo tiempo, condenar al Girona. La jornada se resolvió con la emoción esperada, pero con final trágico para dos equipos que habían llegado al cierre del curso con cuentas muy ajustadas.

La última fecha de LaLiga confirmó lo que ya se intuía, en una pelea tan igualada, cualquier detalle puede decidir el futuro de un club entero. Girona y Mallorca se despiden de Primera con sensaciones opuestas, pero con el mismo destino.

Una caída con mucho peso

El descenso del Girona tiene una lectura especialmente dura por el recorrido reciente del club. Haber pasado de soñar con la Champions a caer a Segunda en tan poco tiempo explica la magnitud del golpe y la fragilidad de un proyecto que se desmoronó en el tramo decisivo.

El Mallorca, en cambio, se marcha con la sensación de haber hecho los deberes sin premio. Ganó, apretó hasta el final y cumplió con su obligación, pero la combinación de golaverage y resultados ajenos no le permitió seguir en la élite.

La próxima semana, La Quiniela volverá a tener un foco especial con la final de la Champions League entre Arsenal y PSG, un duelo de máximo nivel que añade todavía más atractivo al boleto. Será el gran partido europeo de la jornada y una cita marcada por la tensión, el prestigio y la posibilidad de cerrar la temporada con un título continental.