El fútbol no tiene memoria, y el idilio entre el Atlético de Madrid y Diego Pablo Simeone está pasando por su prueba de fuego más exigente. Tras una semana para el olvido, el conjunto rojiblanco parece haber perdido esa «chispa» que lo hacía inexpugnable. La derrota europea ante el Bodo/Glimt (1-2) y el reciente empate sin goles ante el Levante en el Ciutat de València han encendido todas las alarmas en un Metropolitano que empieza a cuestionar lo que antes era intocable.
Un enero de pesadilla
Lo que debía ser el mes de la consolidación se ha convertido en un vía crucis. El balance del Atlético en este arranque de 2026 es desolador para un equipo de su presupuesto y ambición:
Champions League: El fracaso ante el Bodo en casa y el empate previo contra el Galatasaray han dejado al equipo fuera del Top-8, condenándolo a un peligroso play-off.
Supercopa de España: Eliminados por el Real Madrid, perdiendo la oportunidad de alzar el primer título del año.
LaLiga: Pese a las victorias ante Alavés y Mallorca, los empates fuera de casa (Real Sociedad y Levante) han frenado en seco el ritmo de los de arriba.
La sensación es de un equipo plano, falto de puntería y, lo más preocupante, con un Cholo Simeone que parece haber perdido el «crush» con una grada que ya no oculta sus pitos.
La Copa como tabla de salvación
Con la Liga complicándose y Europa en el aire, la Copa del Rey aparece como el único bálsamo posible. El próximo jueves, el Atlético se desplaza al Villamarín para una «final» anticipada ante el Real Betis. No es solo pasar de ronda; es recuperar el alma.
Para salir vivos de Heliópolis, el Atlético necesita recuperar la versión diferencial de sus estrellas. Julián Álvarez y Álex Baena deben dar un paso al frente tras un enero donde su peso en el área ha sido insuficiente.
¿El efecto Lookman?
Hoy, 2 de febrero, todas las miradas están puestas en los despachos. Con el cierre del mercado de fichajes a medianoche, la llegada asegurada desde hace unas horas de Ademola Lookman se antoja como el clavo ardiendo al que se agarra la afición. El nigeriano aporta el desborde y la rebeldía que este equipo parece haber extraviado entre rotaciones y dudas tácticas.
La fiabilidad del Atlético fuera de casa ha caído en picado. Su falta de gol (0-0 ante el Levante) lo convierte en un equipo de «X» fija en estadios complicados. A la espera de que despierte Julián y ver la adaptación de Lookman, el partido ante el Betis en Copa (y los próximos de Liga) serán terreno pantanoso para los apostantes.
El Atlético está en una encrucijada: o reacciona en el Villamarín para salvar el orgullo, o el proyecto de Simeone afrontará su primavera más gélida.