Mbappé está firmando una temporada de videojuego: domina LaLiga y la Champions al mismo tiempo y sostiene casi en solitario las opciones del Real Madrid de acabar el curso con títulos importantes.

Mbappé, dueño absoluto de LaLiga

En Liga, el francés presenta unos números brutales: 21 goles y 4 asistencias, cifras que explican por sí solas por qué lidera con claridad la tabla de máximos goleadores. Su inmediato perseguidor es Vedat Muriqi, que se queda en 14 dianas, una brecha que refleja la distancia competitiva que Mbappé ha abierto con respecto al resto de delanteros del campeonato.

Más allá de los goles, su impacto ofensivo se ve en su productividad constante: participa en más de una acción de gol por partido, mezcla desmarques al espacio, diagonales desde la izquierda y una capacidad para decidir partidos igualados que ha dado puntos clave al Madrid. En un contexto de Liga muy equilibrada, la presencia de un futbolista que te garantiza esta producción ofensiva convierte al equipo blanco en favorito en casi cada jornada.

Un depredador también en Champions

En la Champions su instinto se dispara todavía más: suma 11 goles en 6 partidos, un registro que lo coloca al frente de la tabla de máximos anotadores de la competición. No solo marca, sino que lo hace en noches grandes y eliminatorias, cuando el margen de error se reduce y la presión pesa más, algo que le ha permitido al Madrid seguir vivo en el único frente continental que mantiene abierto.

El plan europeo del equipo de Ancelotti se sostiene en buena medida en su capacidad para castigar a la contra y en los espacios, donde Mbappé es prácticamente indefendible. Sus apariciones en transiciones rápidas, su frialdad en el mano a mano y su facilidad para generar ocasiones a partir de jugadas individuales le han dado al Madrid un colmillo competitivo que no tenía desde sus mejores años recientes.

La ‘Mbappé‑dependencia’ del Real Madrid

A estas alturas de temporada, el Madrid sólo sigue vivo en LaLiga y la Champions, y en ambas competiciones hay un denominador común: casi todo pasa por Mbappé. Sus 21 goles y 4 asistencias en Liga, unidos a los 11 tantos en Champions, lo convierten en el eje sobre el que gira el proyecto, tanto en lo numérico como en lo emocional.

Cuando él está bien, el Madrid parece insuperable; cuando se le contiene o tiene un día discreto, el equipo pierde buena parte de su amenaza ofensiva. Esta ‘Mbappé‑dependencia’ puede ser un arma de doble filo a largo plazo, pero a corto es la razón principal por la que el conjunto blanco apunta a pelear el título liguero hasta el final y sueña con otra gran noche europea.

Desde la óptica de La Quiniela, el contexto es claro: mientras Mbappé mantenga este nivel, el Real Madrid será casi siempre favorito, sobre todo en Liga y en eliminatorias europeas igualadas. Sus rachas goleadoras condicionan partidos y marcadores, y convierten en más fiable el signo “1” del Madrid, especialmente en casa.

Pensando en el final de curso, el francés se ha colocado de lleno en la carrera por todos los grandes premios individuales: máximo goleador de LaLiga, mejor jugador del campeonato y Bota de Oro europea son objetivos realistas si sostiene esta cadencia. Si a ello suma una Champions histórica, su temporada en el Madrid se recordará como una de las irrupciones más impactantes que ha vivido el fútbol europeo en los últimos años.