Alessio Lisci ha pasado de estar en el foco de las dudas a convertirse en el gran artífice del resurgir de Osasuna, uno de los equipos más en forma del momento en LaLiga.

Un inicio lleno de dudas

El ex técnico del Mirandés aterrizó en verano para liderar un proyecto ambicioso en el club rojillo, pero el arranque no pudo ser más áspero. Osasuna se pasó buena parte de la primera mitad del curso instalado en la zona de peligro, con resultados pobres, demasiadas dudas en el juego y la sensación de que el plan no terminaba de cuajar. El entorno empezó a mirar a Lisci con escepticismo, cuestionando si era el técnico adecuado para dar el salto de calidad que pretendía la entidad.

De la zona baja al “modo racha”

Algo cambió con el paso de las jornadas: el equipo ajustó mecanismos, ganó solidez y, sobre todo, recuperó confianza. Hasta el punto de que Osasuna se ha convertido en uno de los clubes más en forma de las últimas cuatro jornadas, con un balance brillante de 3 victorias y 1 empate.

El triunfo más reciente, nada menos que en Balaídos ante un “EuroCelta” diseñado para pelear plazas altas, ha consolidado la sensación de que el conjunto navarro ya no lucha solo por escapar de abajo, sino que empieza a mirar hacia arriba con ambición.

Orden, competitividad y colmillo

En este giro radical, Lisci tiene muchísimo que ver. Ha logrado reordenar defensivamente al equipo, reduciendo errores groseros y haciéndolo más compacto. Además de potenciar un bloque intenso, incómodo, que compite cada balón como si fuera el último y sacar más partido de sus hombres de ataque, con un Osasuna que ahora no solo resiste, sino que golpea con más claridad cuando tiene la ocasión.

Ese paso de la inseguridad al convencimiento es, seguramente, el mayor éxito del técnico italiano.

El reto es seguir creciendo lejos de El Sadar

El viernes llega una nueva prueba, visita a un Elche vulnerable, que viene de un bache serio tras un inicio ilusionante. Es uno de los partidos marcados para que Osasuna demuestre que su racha no es flor de un día y que también puede sumar con regularidad lejos de El Sadar. Una nueva victoria a domicilio no solo consolidaría el buen momento, sino que permitiría a los rojillos acechar de verdad los puestos europeos, algo impensable hace solo unas semanas.

De incógnita a apuesta seria en La Quiniela

Desde la óptica de La Quiniela, este nuevo Osasuna ya no es el equipo imprevisible y frágil de principios de curso:

-Llega en dinámica muy positiva (3 victorias y 1 empate).

-Compite con fiabilidad, especialmente en escenarios de alta tensión.

-Visita a un Elche tocado, lo que hace muy atractivo proteger con un “X2” o incluso pensar en el “2” si se busca arriesgar a favor de forma.

En definitiva, Lisci ha despejado las dudas sobre su proyecto a base de resultados y personalidad. Osasuna ha pasado de mirar al abismo a permitirse soñar con Europa, y ese cambio de guion lleva claramente su firma.