El Rayo Vallecano atraviesa su peor racha liguera bajo la dirección de Iñigo Pérez: ocho partidos sin ganar en LaLiga, la secuencia negativa más prolongada desde su llegada al banquillo franjirrojo. La próxima jornada, los vallecanos recibirán al Mallorca en el duelo que decidirá el Pleno al 15 de La Quiniela, un choque señalado que llega en el peor momento posible para un equipo instalado en zona de descenso y sin margen para más tropiezos.

Ocho partidos sin victoria: la peor racha de Iñigo Pérez

El 1-0 ante el Alavés el pasado octubre marcó la última victoria rayista en Liga, un resultado que ahora parece pertenecer a otra era. Desde entonces, cuatro empates y cuatro derrotas han convertido al Rayo en un equipo irreconocible: sin pegada, frágil en las transiciones y con una defensa que concede espacios en los momentos más inoportunos. Iñigo Pérez, que arrancó con buenas sensaciones, se enfrenta ahora a su particular encrucijada: el bloque que construyó en las primeras jornadas se ha desdibujado y el vestuario transmite más preocupación que soluciones.

La estadística es demoledora: cero goles en tres de los últimos cinco partidos ligueros, solo tres tantos en esos ocho encuentros y una diferencia de goles de -12 que refleja la falta de equilibrio. El Rayo ha pasado de ser un equipo vertical y peligroso por bandas a depender demasiado de balones parados y de chispazos aislados que ya no se producen con la frecuencia necesaria.

Mallorca, un rival directo en plena Quiniela

El próximo domingo, el Rayo recibirá al Mallorca en Vallecas en el partido que definirá el Pleno al 15 de La Quiniela, un escenario de máxima presión donde el signo local ha dejado de ser un fijo automático. Los balearicos llegan en mejor dinámica, cómodos en zona media-baja y con un bloque compacto que sabe sufrir y contragolpear, justo lo que ahora mismo le cuesta horrores al equipo de Iñigo Pérez.

Para los apostantes, el choque se presenta como uno de los más enrevesados del boleto: un Rayo obligado a ganar en casa para no ahogarse del todo, frente a un Mallorca que no tiene prisa pero que puede aprovechar cualquier desconexión local. El «X» gana peso en las quinielas ante la fragilidad rayista, aunque la necesidad imperiosa de los vallecanos podría decantar el marcador hacia una victoria sufrida que sería oxígeno puro.

Urgencia máxima en Vallecas

Este tramo de calendario se ha convertido en decisivo para el Rayo. La racha negativa coincide con el momento en el que la zona baja se comprime al máximo y cada punto pesa como una sentencia. Iñigo Pérez necesita recuperar la esencia de su equipo –intensidad, verticalidad y solidez en el repliegue– antes de que el vestuario pierda la fe y la afición termine agotando la paciencia. El Mallorca es un rival directo que no perdona errores, y el Pleno al 15 añade una presión extra que puede ser tanto estímulo como veneno para un Rayo que, a día de hoy, vive literalmente al borde del abismo.