El Barcelona ha encontrado su mejor versión en el momento más exigente del curso, justo cuando el Real Madrid le aprieta de cerca en la clasificación y cada partido pesa como una final.
Un Barça en modo rodillo
El triunfo cómodo ante el Mallorca ha reforzado la sensación de equipo sólido, reconocible y con las ideas claras. Lamine Yamal, en modo estrella, se ha convertido en el desequilibrio constante que abre partidos y desatasca defensas cerradas, símbolo perfecto de un Barça que juega con confianza y frescura ofensiva. A nivel colectivo, el equipo de Flick transmite seguridad: domina, presiona arriba y vive instalado en campo rival, lo que se traduce en victorias con menos sufrimiento que meses atrás.
Todos los frentes encarrilados
El momento azulgrana no se explica solo por LaLiga. El Barça avanza firme en Copa del Rey, ya instalado en semifinales y a solo dos pasos del título, con una sensación clara de competitividad en eliminatorias. En Champions ha dado otro paso adelante: está en octavos tras meterse entre los ocho mejores de la fase liga y evitar una ronda extra, un detalle clave para dosificar esfuerzos en un calendario cargado. Liderar LaLiga, estar vivo en Copa y bien posicionado en Europa confirma que el proyecto llega lanzado al tramo decisivo.
El Madrid al acecho: presión que mejora
La persecución del Real Madrid actúa como estímulo más que como amenaza. Saber que cualquier tropiezo puede costar el liderato ha llevado al Barça a reducir al mínimo los despistes y a exprimir cada jornada con mentalidad de gran equipo. La victoria ante el Mallorca es un ejemplo: partido trampa, resuelto con autoridad, sin dar opción a que la presión de la tabla se tradujera en nerviosismo. Flick ha conseguido que el grupo convierta esa presión en competitividad.
Clave en La Quiniela: la Copa ante el Atlético
En el boleto intersemanal de La Quiniela, el duelo de ida de semifinales de Copa entre Atlético y Barcelona aparece marcado en rojo. El Atlético en casa siempre sube prestaciones, pero este Barça está acostumbrado a escenarios grandes y llega con más recursos ofensivos y confianza que en otras visitas recientes al Metropolitano. Es un partido de matices: posible encuentro cerrado, con detalles a balón parado y peso de las áreas, donde la pegada azulgrana puede marcar la diferencia, pero en el que un tropiezo azulgrana en forma de empate no es descartable por contexto y exigencia.
Antes del Girona: test liguero de altura
El fin de semana espera el Girona en LaLiga, otro de los grandes focos del boleto. Más allá de ser un rival incómodo y con buen trato de balón, el partido mide la capacidad del Barça para sostener el nivel competitivo entre eliminatorias coperas y exigencia europea. Si mantiene la línea mostrada ante el Mallorca —solidez atrás, un centro del campo mandón y un Lamine inspirado— seguirá siendo lógico darle prioridad al “2” azulgrana, aunque el estilo valiente del Girona invite a proteger con dobles a quien busque minimizar riesgos.
En resumen, el Barcelona llega al punto crítico del calendario con algo que no siempre había tenido en los últimos años: resultados, sensaciones y estrellas en forma al mismo tiempo. Y eso, para La Quiniela, suele traducirse en un equipo al que conviene tratar como uno de los grandes fijos del boleto… salvo en esas visitas de alta tensión donde la prudencia siempre tiene premio.