La Real Sociedad afronta con ilusión el partidazo ante el Barcelona en Anoeta, un duelo que puede marcar el cambio de rumbo definitivo tras tres partidos consecutivos sumando bajo el nuevo míster. Los txuri urdin, revitalizados con la victoria agónica en el descuento ante Getafe, buscan una hazaña épica que consolide su mejoría y frene el desgaste culé post-Supercopa y octavos de Copa del Rey. En LaLiga, este choque decide el pleno al 15 de La Quiniela, evocando el 1-0 del pasado curso que ya demostró la capacidad donostiarra para tumbar a los de Flick.
Txuri urdin en racha ascendente
Tres citas invictas –dos empates y el 1-2 en Coliseum con gol en el 90’+6’– elevan a 21 puntos al equipo vasco, saliendo del pozo tras el cese de Sergio Francisco. El interino Jon Ansotegi y después Matarazzo ha inyectado fe: solidez atrás, verticalidad arriba y Anoeta como factor decisivo ante un Barça mermado por calendario asfixiante. Para los realistas, la victoria no solo suma tres, sino que valida la revolución táctica.
Barça desgastado, presa propicia
Los azulgranas llegan tocados físicamente: Supercopa reciente y Copa del Rey exprimen piernas, justo cuando Anoeta les ganó 1-0 la campaña pasada con guión perfecto de un Alguacil ya en la historia txuri urdin. Historial equilibrado en San Sebastián –victorias locales y empates épicos– invita a soñar con una repetición, explotando los errores defensivos culés en transiciones y balones parados. Flick rotará, pero la jerarquía visitante choca con el hambre local.
Anoeta, hervidero para la épica
El Reale Arena se transforma en caldero: Real Sociedad por Champions media, Barça por revalidar liderato. Racha donostiarra y fatiga blaugrana equilibran un duelo táctico donde el «1» o «X» no son utopía. Para Valverde o Ansotegi, tres puntos cambian narrativa; para Flick, tropiezo acelera presión.
Quiniela, pleno al 15 en juego
El Real Sociedad-Barça corona el boleto como el signo estrella, decidiendo el pleno al 15 con pronósticos partidos entre lógica culé y fe txuri urdin. Historial favorable local y calendario rival inclinan a valorar sorpresa «1» o empate heroico, dinamitando columnas en jornada clave.