El Real Oviedo ve cómo se apagan las últimas luces de esperanza en su lucha por la permanencia tras una derrota cruel en el descuento ante Osasuna en El Sadar, un resultado que transforma lo que pudo ser un hito histórico en auténtica pesadilla. Los carbayones, que llegaron a ponerse por delante en dos ocasiones, terminaron hundidos por un gol rojillo en el tiempo añadido, mientras rivales directos como el Valencia sumaban tres puntos vitales en Getafe para elevar la salvación a siete puntos de distancia. Con Guillermo Almada sumando su primera derrota tras varios empates consecutivos, las opciones de salvación se reducen drásticamente ante un calendario infernal encabezado por el Barcelona la próxima jornada.

De la ilusión al mazazo final

El conjunto asturiano soñó con la gesta en Pamplona: dos veces por delante en el marcador, mejoría táctica bajo Almada y la sensación de que, por fin, el Oviedo podía rascar un triunfo a domicilio que habría acortado distancias con la salvación. Pero el descuento lo cambió todo: gol de Osasuna que castigó errores defensivos y dejó al equipo colista con un balance de dos empates previos que ahora saben a poco. Esa derrota no solo duele por el cómo, sino por el cuándo: Valencia venció en Getafe y la zona roja se aleja a siete puntos, un abismo que parece intransitable a estas alturas.​

Almada, sin dar con la tecla definitiva

El uruguayo llegó como salvavidas tras una racha de empates que invitaba a creer en recuperación milagrosa, pero la primera derrota evidencia que aún no ha dado con la fórmula mágica. Los asturianos compiten, generan ocasiones, han mejorado su rendimiento de cara al gol y muestran carácter, pero les falta la puntilla: contundencia atrás, definición arriba y esa chispa para cerrar partidos. Almada insiste en el proceso, pero el reloj corre y la clasificación no perdona: cada tropiezo multiplica la presión sobre un proyecto que necesita puntos ya, no promesas.​

Camp Nou, escenario de pesadilla

El próximo reto es descomunal: viaje al Camp Nou para medirse al Barcelona, líder intratable que llega lanzado y sin piedad con los de abajo. Para el Oviedo, más que tres puntos está en juego el orgullo y un milagro que mantenga viva la llama de la permanencia. Una derrota culé sería previsible, pero sumaría drama; cualquier punto, heroísmo puro que reabriría el debate.

La Quiniela, con el Oviedo como trampa mortal

En el boleto de La Quiniela, el Barcelona-Real Oviedo se perfila como el signo más tramposo: «1» cantado por lógica y forma blaugrana, pero la necesidad asturiana y ADN luchador invitan a quinielistas aventureros a marcar «X» o la osadía del «2». Historial reciente sin alegrías para el colista, pero el contexto de final por la vida añade picante: ¿cumple el Barça o da la gran campanada oviedista? Para LaQuiniela.es, este choque resume la crudeza de la zona baja: un equipo sin red ante el todopoderoso líder.